Viernes 10 de Abril de 2020

política

¿Impuestazo?

Jueves 26 de Marzo de 2020
© Cenital

El proyecto de la Ley Tributaria 2020 cayó en la discusión política del Frente de Todos y Juntos por el Cambio. ¿Qué dicen los números?

La discusión en torno a la ley que envió Axel Kicillof a la Legislatura bonaerense arrojó muchos adjetivos y pocos datos. En los últimos días se difundió en twitter el trabajo del neurocientífico Joaquín Navajas que a través de experimentos sociales masivos (que tienen lugar con cientos de personas al mismo tiempo) busca identificar qué probabilidad existe de encontrar consensos en temas morales e ideológicos altamente polarizados (por ejemplo, la legalización del aborto). A contramano de lo que se podría esperar, encuentra que aun en ese contexto puede haber hasta un 30% de probabilidad de lograrlo. La clave, según él, es que existan referentes de cada lado que se encuentren más cerca del centro, precisamente aquella/os cuyas opiniones no son extremas y que entonces son de "confianza" por presentar siempre argumento más balanceados, aunque sentando su posición sobre el tema.

Esto es lo que parece cada vez más difícil de encontrar en las discusiones políticas y económicas de la Argentina y un ejemplo claro se vio en los análisis que giraron en torno a la (no) sanción de Ley Tributaria 2020 de la provincia de Buenos Aires. El primer aspecto sobresaliente que marcó la discusión fue la denominación de "impuestazo", al hablar de un aumento que en promedio iba a ser del 54%. Al medirlo en términos reales y comparado con la inflación anual del 2019 -proyectada en torno al 53,6% por las principales consultoras privadas- se observa que el incremento es prácticamente idéntico. Esta misma lógica se replicó el año pasado con la gestión de María Eugenia Vidal, donde el aumento propuesto fue del 38% (mientras que la inflación se encontraba en torno al 39,5%).

Es importante remarcar que la discusión principal estuvo centrada en la suba del inmobiliario urbano y rural (un impuesto que representa aproximadamente el 4% de los ingresos de la Provincia), ya que el resto de las alícuotas de los tributos se mantuvieron prácticamente inalteradas (Automotor, Sellos e Ingresos Brutos -este último con algunas subas en sectores puntuales).

Este impuesto es uno de los más progresivos con lo que cuenta la Provincia, dado que no sólo tributa en función de los valores de los inmuebles y los terrenos sino que además tiene un esquema con alícuotas diferenciadas que van en aumento según los valores fiscales de las propiedades (del 15% al 75% en el urbano y al 90% en el rural).

El incremento en términos monetarios indica que para el 50% de los contribuyentes del inmobiliario urbano (2,2 millones de partidas sobre un total de 4,5 millones) la suba será menor a $1.000 para todo el año (es decir, un aumento de casi $200 por cada una de las cinco cuotas a pagar), mientras que para las siguientes 1,6 millones de partidas con valores más elevados (que representa el 36% del total), el aumento será menor a $3.500 para todo el año (alrededor de $700 por cada cuota).

Desde el oficialismo, una de las defensas más escuchadas de la medida estuvo en la comparación con otras localidades que mostraron incrementos similares o superiores (Córdoba, Santa Fe, La Plata o la Ciudad Autónoma de Buenos Aires) o con los incrementos previos realizados por Vidal, donde por ejemplo en 2017 propuso una suba del inmobiliario urbano de 56% mientras que la inflación de ese momento era menos de la mitad (25,5%). Además en aquel entonces fijó un tope máximo del 75%, idéntico al actual y que precisamente fue uno de los principales elementos utilizados por los Diputados y Senadores de Cambiemos (ahora en la oposición) para justificar que no bajaron al recinto a dar el quórum necesario para discutir el proyecto.


Aquí la crítica anterior también aplica. Si bien es cierto que la cobertura y el tratamiento mediático no fueron los mismos, también es verdad que se pueden encontrar otras localidades con incrementos menores. Respecto de la gestión de la gobernadora anterior, habría que destacar que dicho aumento se aplicó en simultáneo con una reducción de los Ingresos Brutos, es decir un cambio en la composición que mejora la progresividad del esquema tributario (aumento de un impuesto al patrimonio y reducción de un impuesto a la producción).

Por último, se podría objetar que la suba actual debería contemplar la inflación futura (la de todo 2020) en lugar de la pasada, ya que el impuesto cobrará vigencia a partir del próximo año y se espera una inflación en retroceso. Es un punto válido, que de cumplirse implicaría que mejore la recaudación de la Provincia de Buenos Aires medida en términos reales.

Lo que nos lleva al tema central de la cuestión, que es donde debería tratar de lograrse el consenso y que no se discutió tanto: la causa del aumento en los impuestos. La situación fiscal actual no es sostenible. Según un informe de la consultora Elypsis, es la provincia más endeudada del país, con una deuda que equivale al 84% de sus ingresos totales, y donde la mayoría (77%) está denominada en moneda extranjera. Por este motivo es que resulta necesario el incremento en la recaudación.

Y el otro aspecto que debería tomarse en cuenta es que frente a estos casos, donde se lleva a cabo un ajuste fiscal, la medida debería ser implementada de modo que los sectores de menores ingresos sean los menos perjudicados. De lo contrario además se observaría un aumento en la desigualdad de la distribución de los ingresos.


Fuente: Cenital