Martes, 11 de Diciembre de 2018

La falta de un programa integral

El último plan de seguridad integral fue propuesto hace 14 años y no se aplicó

Gustavo Beliz, ex ministro de Justicia y Seguridad. En 2004 anunció el último plan integral de seguridad que presentó un gobierno, pero nunca se aplicó.
© Clarín

En abril de 2004, el entonces ministro de Justicia y Seguridad de Néstor Kirchner, Gustavo Beliz, lanzó un programa integral pero nunca se aplicó.

El gran anuncio en materia de seguridad tenía como objetivo central el relanzamiento del gobierno. Era necesario recuperar la iniciativa, perdida desde hace un tiempo.

Pero no se trata de la gestión de Mauricio Macri sino la de Néstor Kirchner. Corría abril de 2004, cuando el entonces ministro de Justicia y Seguridad, Gustavo Béliz, presentaba el plan de seguridad federal.

La multitudinaria movilización que veinte días antes había llenado la plaza de los Dos Congresos, convocada por Juan Carlos Blumberg (tras el secuestro y asesinato de su hijo Axel), había obligado a los Kirchner a responder con alguna iniciativa que calmara el reclamo.

El “Plan Estratégico de Justicia y Seguridad 2004-2007”, estaba dividido en seis capítulos: Seguridad, Justicia, Participación Civil y Control Ciudadano, Sistema Penitenciario, Sistema Económico Financiero y Sistema Político. Una propuesta integral.

Sin embargo, el programa nunca se aplicó. Sobre todo, cuando los Kirchner terminaron desarticulando el protagonismo de Blumberg y sus reclamos contra del delito, mas allá de aprobarle algunas leyes.

Desde el retorno a la democracia ningún Gobierno puso en marcha un plan integral para garantizar la seguridad de la ciudadanía, un reclamo in crescendo ante el cual la dirigencia política hace oídos sordos, tal vez porque implica una alta inversión y además los resultados son a largo plazo. Pero aún más: la de Béliz, fue la última propuesta integral que un gobierno presentó.

Tanto en la administración de Cristina Kirchner como en la de Macri, se mantuvo ese vacío. Ambos gobiernos adoptaron medidas similares, aisladas y con un efecto para que nada cambie. Saturar con gendarmes los puntos calientes del Conurbano bonaerense; dotar de más patrulleros y medios a la Policía; remover cúpulas policiales cómplices del delito.

En el terreno ideológico, el kirchnerismo flexibilizó la sanción sobre la delincuencia, a través del garantismo judicial. Ahora con Cambiemos, se apuesta a endurecer el accionar policial con el uso de armas de fuego. Ambas movidas, carentes de seriedad intelectual.

Hasta la mala relación del Papa Francisco con Macri, impidió la existencia de un plan de Seguridad en base a la lucha contra el narcotráfico.

En abril del 2015, ante el inminente cambio de gobierno y cuando se desconocía si Daniel Scioli -cercano a Jorge Bergoglio- o Macri gobernarían el país, el Sumo Pontífice convocó a especialistas, educadores y representantes de 13 universidades argentinas, para elaborar “un plan integral” cuyos resultados pretendía que se entreguen “al próximo Presidente de la Nación”. El plan se elaboró y le fue entregado al Papa. Nunca llegó a manos de Macri.



Fuente: Clarín
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