Domingo, 16 de Diciembre de 2018

Recomendaciones para los policías antes de usar un arma

La doctrina K del uso de armas recomendaba técnicas de yudo, evitar el abuso verbal y tener pruebas antes de disparar

Fuerte operativo de seguridad de la gendarmería en Recoleta durante el G20. Foto Jorge Sanchez
© Clarín

Hasta ahora había reglamentos para cada fuerza federal que incluso eran contradictorios entre sí.

Los reglamentos del uso de armas de fuego para las cuatro fuerzas de seguridad federales confeccionados durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner estaban desactualizados y eran contradictorios entre sí. Por eso, los expertos coinciden en que eran necesario unificarlos, aunque discrepen con la forma en que lo hizo la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.

La unificación era necesaria desde la época en que el ex presidente Carlos Menem decidió usar a la Gendarmería Nacional y la Prefectura -que son fuerzas intermedias entre lo militar y lo policial- como policías urbanas, política que se afianzó con los gobiernos posteriores.

El reglamento de la Policía Federa exigía, por ejemplo, a los policías tener “una causa suficiente y demostrable” en un juicio antes de disparar y la Gendarmería recomienda “aplicar técnicas de ayudo” , a Policía de Seguridad Aeroportuaria habla de evitar hasta el “abuso verbal y la descortesía”. Y a la Prefectura se le exigía un disparo de tal forma como para poder usar luego recuperar el proyectil y usarlo como prueba en un juicio.

En todos se coinciden que es distinto actuar frente a una banda de narcotraficantes que ante un arrebato callejero en lo que se llama el principio de "proporcionalidad" del uso de la fuerza. Y todo bajo la situación de "peligro inminente". Y, también, todos valorizan el necesario respeto de las garantías individuales.

El nuevo reglamento sancionado por la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, parece un debate entre los que quieren aplicar “mano dura y los partidarios del abolicionismo penal”, pero la unificación doctrinaria era necesaria, coinciden expertos.

De todos modos, para que los policías tenga un respaldo legal más efectivo que una simple resolución ministerial deberán esperar que el Congreso sancione eventualmente el proyecto de nuevo código penal.

El juez Mariano Borinsky, integrante de la sala cuarta de la Cámara Federal de Casación y responsable de la Comisión para la reforma del Código Penal, explicó que el proyecto de ley del nuevo Código establece una modificación en el artículo vinculado al accionar de las fuerzas de seguridad. En su artículo 34 establece que no será punible el "miembro de alguna fuerza de seguridad pública, policial o penitenciaria que, en el cumplimiento de su deber y en uso de sus armas en forma reglamentaria, causare lesiones o muerte". Así se reduciría la discrecionalidad de fiscales y jueces a la hora de juzgar el accionar de los policías.

Los reglamentos de la época K se basaban en un código penal -el que aún está en vigencia- que no habla explícitamente el uso de armas por parte de las policías.

La ley 26.102 de creación de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) sancionada en la época K dice que el uso de la fuerza “será el último recurso y toda acción que pueda menoscabar los derechos de las personas será de ejecución gradual, evitando causar un mal mayor a los derechos de éstas, de terceros y de sus bienes y/o un uso indebido o excesivo de la fuerza, abuso verbal y descortesía”.

En cuando a dar la voz de alto, precisa que no será necesaria si “se pusiera indebidamente en peligro a las personas protegidas o al funcionario en servicio...” En el 2013, se puso en vigencia una resolución del ministerio de Seguridad que explicaba que cuando un efectivo usara una arma de fuego iba a ser investigado por el departamento de Control de Integridad Profesional, el Judicial y el de Investigaciones Administrativas. En cuanto al uso de armas de fuego, exige que “aún frente a situaciones extremas” siempre debe haber “una causa suficiente, razonable y demostrable en juicio para justifica el enfrentamiento con personas armadas...” Luego prohibe los disparos de advertencia o intimidatorios y disparar si un delincuente se supo en fuga.

“El personal debe ser consciente que, de encontrarse en la necesidad de emplear el arma, debe hacerlo con cierto grado de certeza sobre la efectividad de los disparos, y teniendo siempre en cuenta que la trayectoria de los mismos suele ser influida por la tensión y vértigo que se generan como reacción natural y humana frente a la situación que se vive”, agrega esa resolución.

En el plan de operaciones 01/2010 el director de Gendarmería Nacional señala que “debe desterrarse definitivamente la extracción del arma como elemento de disuasión o amenaza, hallándose prohibida la ejecución de disparos intimidatorios... Se portara el arma sin proyectil en la recamara; su carga solo se debe efectuar cuando su empleo sea inminente”. Y fija que el gendarme debería siempre informar a “una autoridad policial” sobre este tipo de hechos por el rol de Gendarmería como fuerza intermedia.

Dispone que el gendarme deberá “avanzar hacia los agresores dando la voz de alto en nombre de la Institución” pero si los delincuentes no depusieran la agresión procederá así: a) Adoptar el dispositivo de prevención, evaluar la cantidad y capacidad de fuego y apoyo de los delincuentes que participan en el hecho.

b) En caso de que los delincuentes respondan con disparos de armas de fuego, el personal de la Fuerza repelerá a discreción las hostilidades con el armamento provisto, buscando el tiro apuntado para evitar víctimas inocentes.

Recomienda que el gendarme tiene que fijar “un orden escalonado de menor a mayor. Como por ejemplo: ante un enfrentamiento directo, cuerpo a cuerpo, no siendo suficiente la disuasión, usar la fuerza física natural; luego aplicar conocimientos defensivos (de yudo entre otros); si se puede, usar agresivos químicos no letales, proyectiles de goma; antes de esgrimir el arma de fuego con fines intimidatorios. Aclara que “no se puede disparar contra quien sostuvo un enfrentamiento armado, luego que este arrojo el arma, dio la espalda e inicio la huida”.

A su vez, las directivas 8 y 9 de la Prefectura Naval Argentina (PNA) del 2007 insiste con la idea de abrir fuego solo como respuesta a una agresión previa. De resultar absolutamente necesario “abrir fuego”, “se hará con sentido estrictamente disuasivo (a efectos de hacer cesar la agresión)”. “En esta situación, los disparos se efectuarán con trayectoria controlada, utilizando el sonido como medida de advertencia. Se entiende como “tiro de trayectoria controlada” a aquel disparo en sentido “descendente”, sin posibilidad de rebote y que al ser neutralizado, permite que el proyectil pueda ser exhibido ante quien corresponde”, añade.



Fuente: Clarín
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