Domingo, 16 de Diciembre de 2018

Congreso

Emilio Monzó reavivó la interna de Cambiemos: elogió la “rosca” y habló de “cerrar la grieta”

Al ser reelecto, Emilio Monzó recibe el abrazo de Mario Negri, otra espada del ala política de Cambiemos en la Cámara de Diputados. Foto. Diego Díaz
© Clarín

Al ser reelecto al frente de Diputados, dijo que los acuerdos no se hacen con las redes y reeditó diferencias con la Rosada. Desplante de Carrió, su ex aliada del ala política, que no fue a la sesión.

Jazmín Bullorini

Sobre llovido, mojado. Tras las críticas de Elisa Carrió a la política de seguridad del Gobierno, Emilio Monzó sumó ayer otro ladrillo a la pared de la interna oficialista. Lo hizo desde el estrado de la Cámara de Diputados.

Al asumir como presidente del cuerpo por cuarta vez, el dirigente macrista reivindicó “la rosca política” y se declaró a favor de “cerrar la grieta”.

Así, le dio un doble golpe de remache a las diferencias entre el ala política, que integra, y los estrategas de la Rosada a los que Mauricio Macri presta más atención, como el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el consultor ecuatoriano Jaime Durán Barba.

Una parte del mensaje fue dirigido a contrastar los acuerdos surgidos de esas “roscas” con la comunicación virtual a la que son afectos sus rivales internos.

“Las leyes para que el país salga adelante no se hacen con las redes, sino de manera personal”, dijo. Por otro lado, echó tierra sobre el plan de reelección presidencial basada en la polarización extrema con Cristina Kirchner. Es decir, “la grieta”.

Monzó ya había anticipado su intención de dejar la banca el año próximo, a caballo de esas divergencias, tal como reveló Clarín en abril. Con todo, sigue formando parte de la mesa política del PRO, a la que accedió desde su rol de articulador de Cambiemos.

Para más datos, la noche anterior a su reelección participó de la cumbre íntima entre referentes de esa fuerza y del radicalismo, en la que se avanzó en una estrategia conjunta para los comicios de 2019. En la parrilla Don Julio, de Palermo, se sentó codo a codo con Peña, considerado su sombra dentro del macrismo.

Para agregarle confusión a las intrigas que atraviesan al oficialismo, fue otro miembro del ala política, el radical Mario Negri, quien lo postuló en el recinto para un nuevo mandato, pero la pata fundamental de ese elenco, Elisa Carrió, pegó el faltazo.

Fue una devolución de gentilezas por el destrato que la líder de la Coalición Cívica le adjudica a Monzó, su ex aliado, por actitudes que incluyen la negativa a darle la palabra en el cierre del debate por el aborto y la falta de respaldo para ser electa al frente de la Bicameral del Ministerio Público.

De una grieta a otra. Los bloques opositores se turnaron para apoyar la reelección del macrista como tercero en la línea de sucesión presidencial y aprovecharon para rescatar sus virtudes de “hombre de la política” en contrapunto con el perfil de los habitantes de la Casa Rosada.

El peronista salteño, Pablo Kosiner, titular de la bancada de Argentina federal, merodeó el límite de la chicana, al argumentar que “si el Gobierno a veces hubiese escuchado un poco más al diputado Monzó, muchas cosas se podrían haber solucionado”.

De hecho, la figura del mandamás de la Cámara baja es valorada por el propio Gobierno por su capacidad de negociación con las diversas versiones del peronismo, en un escenario de franca minoría parlamentaria.

Al punto que en la Rosada le reconocen haber pisado los debates para impedir que la oposición marque su agenda, aún a costa de una mínima producción de leyes.

Aunque le recriminan el fracaso por la negociación del Consejo de la Magistratura que disparó la ira radical por la pérdida del asiento de Negri.

Llamó la atención un especial pedido de Alvaro González, espada del jefe porteño Horacio Rodríguez Larreta en el Congreso. “Hace bien en emocionarse, somos seres humanos, nos emocionamos, nos enojamos, discutimos; somos políticos, y en ese sentido pertenecemos, y me hago cargo, de ser oficialistas. Un lugar donde muy poca gente te pide que te quedes. Bueno, yo soy de los que te pido que te quedes. Diste mucho en estos cuatro años, podés dar mucho más”, fue la caricia que le dedicó a Monzó.

Dos funcionarios se asomaron a los palcos para “bancar” al dirigente que conectó a Macri con Carrió y con Ernesto Sanz para el armado de la coalición que llegó al poder. Las módicas presencias del ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y de su vice, Sebastián García De Lucca explican el escaso eco que encuentra en la Rosada la prédica de Monzó por acuerdos amplios con el peronismo.



Fuente: Clarín
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