Lunes 18 de Noviembre de 2019

Fondos sospechados

Bajo presión, renunció el funcionario que ocultó una cuenta millonaria en Andorra

Martes 20 de Febrero de 2018
Valentín Díaz Gilligan renunció tras las presiones internas.
© Clarín

Díaz Gilligan se fue luego de los reclamos de algunos aliados de Cambiemos que pedían que se apartara. Dijo que es "inocente" y que dejó el cargo para descomprimir.

Valentín Díaz Gilligan, el subsecretario general de la Presidencia acusado de ocultar 1,2 millón de dólares en un banco de Andorra, presentó ayer la renuncia a su cargo. Fue cuatro días después de que el diario El País revelara la existencia de esa cuenta no declarada, abierta en 2012 en el pequeño principado de menos de 79 mil habitantes, que hasta 2017 estuvo considerado un paraíso fiscal.

El desenlace se produjo luego de una jornada de intenso debate en el Gobierno, sobre si pedirle o no la renuncia, tras un primer respaldo del jefe de Gabinete, Marcos Peña, y en medio de presiones de los aliados radicales y de la Coalición Cívica que reclamaban el apartamiento de Díaz Gilligan.

En la Casa Rosada las aguas estuvieron divididas entre quienes opinaban que debía pedir licencia o renunciar para dejar de pagar costos políticos, mientras otros se inclinaban por esperar el trámite de su descargo ante la Oficina Anticorrupción (OA), que podía llevar meses.

Poco antes de renunciar y a pedido de la OA -que por carril separado solicitó información a la Unidad de Información Financiera para saber si existieron Reportes de Operaciones Sospechosas- Díaz Gilligan presentó ante el organismo que encabeza Laura Alonso un texto de seis líneas, en el que anticipaba que iba a presentar la documentación requerida para "aclarar" la situación. Lo escueto de la nota no cayó bien en la OA.

Cerca de Díaz Gilligan -a quien se vio ayer "bajoneado" según contaron fuentes de la Casa Rosada- habían expresado que haría "lo que le pidieran Mauricio y Marcos Peña". Poco después se conoció su "renuncia indeclinable" ante el secretario general de la Presidencia, Fernando De Andreis. En la carta sostuvo que demostrará su "inocencia" en los ámbitos en que se le reclame y que las acusaciones en su contra "son falsas".

El diputado del Frente para la Victoria Rodolfo Tailhade lo denunció ante la Justicia federal por presunto lavado de dinero y omisión maliciosa en su declaración jurada. La denuncia recayó ante el juzgado de Claudio Bonadio.

La primera explicación de Díaz Gilligan a la prensa había agitado más las aguas, incluso dentro de Cambiemos: sostuvo que el dinero de la cuenta no era suyo y que fue accionista y director de Line Action por hacerle un favor a un amigo, el polémico empresario e intermediario de futbolistas Francisco "Paco" Casal, porque "tenía problemas en su país y me pidió el favor. Tenía un juicio con el fisco que ganó y no podía figurar. Confiaba en él. La plata nunca fue mía". Tailhade remarcó en su denuncia que Díaz Gilligan "admitió que actuó como testaferro de un empresario con problemas fiscales y judiciales".


En una entrevista posterior con Clarín el ahora ex funcionario admitió que "no declaró" la cuenta ante el fisco argentino porque iba a "salir de la sociedad". Anoche, Díaz Gilligan habló con TN. Dijo que renunció para "descomprimir", aseguró estar "muy tranquilo" y que el caso era "un tema previo de mi actividad privada que no tiene que ver con fondos públicos".

El Gobierno lo respaldó al principio, tratando de controlar los daños. Peña había pedido dejar actuar a la OA y aseguró que no era un caso de corrupción, buscando diferenciarse del kirchnerismo. Pero los aliados del macrismo presionaron para que diera un paso al costado.

Primero fue el radical Mario Negri, jefe del interbloque de diputados de Cambiemos, al considerar que tenía que pedir su separación del cargo porque "la vara de la transparencia" está "alta" en el oficialismo. Y ayer Fernando Sánchez, secretario de Fortalecimiento Institucional, opinó que “si fuera Díaz Gilligan, pediría licencia”. Sánchez fue diputado de la Coalición Cívica hasta diciembre y es uno de los principales escuderos de Elisa Carrió.

Fuentes de Cambiemos dijeron que Carrió no fue ajena a la ofensiva, aunque esta vez guardó silencio. Otra diputada cívica de su plena confianza, Paula Oliveto, reclamó directamente la renuncia de Díaz Gilligan, "para ayudar al Presidente".

Entre los aliados macristas ya había mar de fondo por los últimos escándalos protagonizados por ministros macristas: el de Jorge Triaca (Trabajo) con su ex empleada doméstica; la revelación de que Luis Caputo (Finanzas), ocultó su participación como accionista en sociedades offshore en las islas Caimán. Este crítico clima interno se reflejó en declaraciones del aliado Luis Juez, ex embajador en Ecuador, sobre Díaz Gilligan: "Es una pelotudez decir que le estabas cuidando la plata a un amigo en un paraíso fiscal, yo le diría que se busque un abogado".


Fuente: Clarín