Martes 20 de Agosto de 2019

Enviado especial

Festival de Cannes: El pañuelazo verde para “Que sea ley”

Sábado 18 de Mayo de 2019
Marea roja. Las militantes y activistas coparon la alfombra roja del Grand Theàtre Lumière. REUTERS/Jean-Paul Pelissier
© Clarín

Una gran comitiva copó la alfombra roja y la tiñó de verde. Acompañaron la prpyección del filme de Juan Solanas. HUbo pañuelos verdes en las butacas.

La ola verde llegó a Cannes, y nada pudo detenerla. Una amplia comitiva argentina acompaña a Que sea ley, el documental que Juan Solanas rodó sobre el debate por la Ley por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, y que acaba de exhibirse en el Festival de Cannes.

Para rodar la película, Solanas viajó hasta Humahuaca para entrevistar a las mujeres (ver nota aparte), y hay imágenes que reflejan en Encuentro evangelista Provida, habla un cura de Quilmes, hay diputadas de la Nación que lloran frente a cámara, se habla de mujeres estigmatizadas y maltratadas en hospitales, hay católicos a favor del aborto seguro. En síntesis, se muestra también de la hipocresía y la doble moral.

La lluvia menguó, y fueron apenas unas gotas las que caían mientras las militantes de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito accedían a la alfombra roja de la Sala Lumière.

Vestidas con el clásico color verde, que las representa, algunas llevaban pintados antifaces de ese color, y también los pañuelos. Se hicieron escuchar -y mucho-, con sus cánticos y hasta con un megáfono. Y desplegaron una enorme bandera verde, en recuerdo de Ana María Acevedo.

Los argentinos pasaron por la alfombra roja poco después de que lo hiciera Quentin Tarantino, por ejemplo, quien el martes hará la première mundial de Había una vez en Hollywood, con Brad Pitt y Leo DiCaprio.

Y no fueron los únicos. Ya por la mañana, Pedro Almodóvar y Penélope Cruz, director y coprotagonista de Dolor y gloria, que compite por la Palma de Oro, lucieron el pañuelo verde que les alcanzaron durante el llamado Photo Call, el momento en que los fotógrafos de todo el mundo toman retratos de los artistas antes de que vayan a las conferencias de prensa.

Juan Solanas y otros cuarenta invitados tuvieron acceso a la alfombra roja del Grand Theàtre Lumière, en lo que fue la première mundial de Le lac aux oies sauvages, del chino Diao Yinan. Ese fue el momento preciso en el que los fotógrafos de las agencias internacionales pudieron reflejar y hacer visible la onda verde en Cannes, porque donde fue la proyección oficial, la Salle su Soixantième -una sala de gran calidad, como todas aquí en el Festival-, no está en el edificio del Palais des Festivals, es “la carpa”, como se la conoce coloquialmente, y por allí no pasan figuras. Y por ende, no hay alfombra larga ni fotógrafos.

La movida estuvo buen organizada, y contó, por supuesto, con el OK del protocolo del Festival de Cannes. Se separaron como en dos grupos de veinte personas, y allí estaban juntas las activistas que viajaron hasta Francia con un grupo de actrices y personalidades locales.


Ya en la Salle du Soixantième, esperaban a los espectadores unos cientos de pañuelos verdes, que trajeron las activistas desde la Argentina, para que lo usaran en el cuello, en sus muñecas o colgando de los bolsos, carteras y mochilas. También había globos verdes.

Hubo diez filas reservadas para invitados especiales, en el cuerpo central de la sala. Y allí cantaban las militantes, contra el patriarcado, entonaban que “Si el Papa fuera mujer, el aborto sería ley”, “Aborto legal desde el hospital”. Eran trabajadoras públicas, docentes, militantes villeras y comunicadoras populares, que viajaron desde nuestro país.

Thierry Frèmaux, director del Festival de Cannes, fue quien llamó a los miembros de la comitiva argentina, para presentarlos, uno por uno, y que hablaran al público. Estaban la diputada nacional por Tucumán María Teresita Villavicencio, la también tucumana, abogada e histórica militante de 89 años Nelly Minyersky, Marta Alanis, que integra el comité de la campaña nacional por el aborto legal y fundadora de Católicas por el derecho a decidir, Norma Cuevas, madre de Ana María Acevedo, quien tenía 19 años y tres hijos, tenía un cáncer de mandíbula, y los médicos del Hospital Iturraspe de la cuidad de Santa Fe no atacaron el cáncer, porque ella estaba embarazada y le prohibieron quimioterapia para proteger el feto, Mariana Carabajal, periodista y activista feminista, y Cecilia Ousset, tocoginecóloga, acusada de homicidio por un fiscal.

También estaba el cineasta y senador Fernando Pino Solanas, padre de Juan y productor del filme, lo mismo que Victoria Solanas (hermana de Juan) y Paula Moore (activista y la mujer del realizador).

Durante la proyección hubo aplausos ante testimonios, que mostraban empatía tanto por la valentía de los mismos como también eran una forma de apoyo por el sufrimiento.

Una vez que Que sea ley fue invitada a participar del Festival, se activó la movida. Y ha tenido un impacto internacional, porque desde ahora y desde Cannes la realidad argentina vuelve a recorrer el mundo.


Fuente: Clarín
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