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Espectáculos

Gabin y Prol recrean una pareja al borde del colapso

Un peculiar matrimonio de ficción Fuente: LA NACION - Crédito: Hernán Zenteno
© La Nación

Un peculiar matrimonio de ficción

Sábado 12 de Enero de 2019

La obra se llama Freno de mano. Un matrimonio es el protagonista de una trama en modo comedia negra desbocada. Ella se llama Matilde. Él, José. Freno de mano es lo que les falta a estos dos seres porque ambos se la juegan con el pie en el acelerador a fondo para zafar de una realidad que los supera todo el tiempo. En este texto de Víctor Winer, dirigido por Rubén Pires, Matilde es María José Gabin. José, Esteban Prol. En perspectiva, los dos son intérpretes acostumbrados a jugarse a pleno, a apretar el acelerador en proyectos teatrales y televisivos.La trama se completa con la actuación de Iardena Stilman como una prima cuyo rol tiene algo de tercera en discordia. Se estrena hoy en La Comedia.

En uno de los camarines están ambos intérpretes en medio de una tarde de calor apenas iniciado 2019. Ya están acostumbrados a recibir el año nuevo y, a los pocos días, estrenar una obra. En muchos sentidos sienten que es una situación de privilegio para los tiempos complejos que corren.

Para Gabin, la chiquitita de Gambas al Ajillo (imposible evitar la relación con aquellos tiempos parakulturosos de los ochenta en los cuales ella fue una de las figuras emblemáticas de aquel tiempo) es la primera vez que trabaja con uno de los integrantes del programa El agujerito sin fin (otra referencia obligada).

Los primeros encuentros sucedieron en noviembre. En tan poco tiempo el desafío fue lograr complicidad entre ambos, que es la complicidad, en definitiva, que tiene el matrimonio protagonista de esta obra de trama vertiginosa. Ese desafío, según el actor formado en la cantera de Hugo Midón, lo viene transitando "con admiración, con respeto". Y agrega sin muchas vueltas: "Estoy a los pies de María José. Es lo mismo que le pasa a José en la obra. Para él, su mujer es el motor de su vida y un personaje fundamental para su crecimiento, para su progreso. Desde el plano actoral con María José todo es muy fácil, como le sucede a mi personaje. Entre ellos hay humor, se escuchan, hay pasión; a nosotros nos pasa algo similar. Debe ser por eso que el tránsito de los ensayos fue tan fácil".

Toma la posta ella: "Después de otras dos obras en pareja en las que compartí escena con Raúl Rizzo y, luego, con Luis Machín, esta es la tercera por el estilo. Con ellos dos tampoco había trabajado. Me gustaba Esteban como actor, pero nunca habíamos trabajado juntos salvo algunas grabaciones en Dulce amor. En este tiempo de ensayo descubrí cosas de él como actor que me sorprenden por su capacidad de juego, su trabajo con el cuerpo".

En verdad habría que reconocer que la capacidad lúdica y el trabajo corporal son una marca en los dos. Lo han demostrado infinidad de veces. "Yo me tengo que entregar al juego -cuenta con una guitarra a su lado, que lleva al ensayo-, me tengo que entregar para que ella esté feliz en escena. La intención es que ella brille, que esté libre. De otra manera hay algo que no crece, que no se eleva. Mucho más en una obra de este tipo. Cuando leí el texto por primera vez me imaginaba todo el tiempo a ella. Y así, pensando en su cara, todo ya se me hacía más fácil. Es un espectáculo con muchísimos colores que van construyendo el relato. A estos dos personajes les pasa de todo y se va construyendo una partitura genial. Saqué cosas de mi que ni esperaba".

María José cree que estos dos personajes juegan todo el tiempo otros personajes, otras realidades. "La razón de existir de esta pareja es sobrevivir las crisis, superar esos momentos críticos sociales como económicos y que todo el tiempo los enfrenta a nuevos juegos. Y en ese tránsito van por el todo. No están paralizados. Le hacen frente a la situación. La única manera que tienen de salir es con el otro", apunta ella.

En la primera escena ella está en el hospital. La están por operar. Él viene de fingir un accidente para cobrar unos mangos. En ese tránsito a puro vértigo imaginan vender un riñón para alcanzar un presente perfecto que no es el actual, aparecerá una tercera en discordia, aparece un viaje a Nueva York salvador y ella se irá enterando de que hasta la casa propia dejó de serlo mientras inventan futuros por fuera de pensamientos políticamente correctos. Aunque se trate de seres jugando con el límite Esteban Prol considera que son seres reconocibles, cercanos, argentinos del hoy para un texto escrito en 2001 que acaba de tener sus versiones en España y Portugal.

Con mariposas en la panza que parecerían ser murciélagos él espera el estreno tratando de no pensar. Ella, criatura en estado de energía pura en movimiento, intenta llegar a ese momento con nervios, claro, pero entendiendo que se trata de compartir el resultado de un proceso. Con freno de mano y sin él, desde el 12 de enero María José Gabín y Esteban Prol volverán a jugar cada noche el juego que más les gusta, guiados por la dirección de Rubén Pires.

De Víctor Winer

Jueves y viernes, a las 21; sábados y domingos, a las 20.30.

La Comedia, Rodríguez Peña 1062.



Fuente: La Nación
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