Domingo 23 de Febrero de 2020

Entrevista

Luciano Cáceres y Valentina Bassi: los dueños del calor

Jueves 11 de Enero de 2018
En una playa, junto al mar. Valentina Bassi y Luciano Cáceres en Playa Chica, Mar del Plata. Son los protagonistas de "El ardor", que él también dirige. Foto: Fabián Gastiarena
© Clarín

Hacen en Mar del Plata El ardor, una obra sobre una pareja estancada y un adolescente que despierta al sexo.

Ellos empiezan el año ardiendo. En llamas, no sólo por el calor del verano, sino porque la obra que hacen en Mar del Plata los mantendrá encendidos de viernes a domingos en la sala mayor del teatro Auditorium, frente al mar. “Me convocaron para dirigirla y enseguida llamé a Valentina (Bassi), con quien había compartido varios laburos”, repasa Luciano Cáceres. Ambos son los protagonistas de El ardor, junto a Joaquín Berthold y Santiago Magariños.

Llegan a la entrevista después de un ensayo que los dejó agotados y empapados; porque tanto ardor necesita calmarse con agua. Y salen literalmente mojados de la función.

En su doble rol de actor y director, Cáceres explica que esta pieza “si bien tiene que ver con un teatro costumbrista que plantea cuestiones cotidianas, pide una poética y un enorme laburo de puesta, porque la sala es para 1.000 personas. Creo que me llamaron a mí, porque tiene similitudes con Pieza plástica -que Luciano dirigió el año pasado-. El desafío más grande era contar una historia de hacinamiento y aislamiento, en un escenario gigante. Pero junto a Agustín Garbellotto, el escenógrafo, lo logramos”, dice con satisfacción.

-¿Cómo definirían esta obra?

Cáceres: Es muy intensa. Una comedia dramática, con todos los tópicos del entretenimiento, y eso está bueno para Mar del Plata. Pero además de hacer reír, emociona y da para la reflexión. Se trata de un matrimonio bastante estancado. Y en el medio, el hijo adolescente en su despertar sexual. La llegada de un primo viene a poner en jaque esos vínculos y despertar deseos que estaban dormidos.

El ardor habla, entre otras cosas, de la crianza. Y estos actores algo saben de criar a un hijo. Él es papá de Amelia, de 8 años (fruto de su relación con Gloria Carrá) y ella es mamá de Lisandro, de 9 (que tuvo con su pareja, Ulises Rosell).

Valentina ya había hecho teatro en Mar del Plata, hace 4 años (La casa de Bernarda Alba, dirigida por Muscari). Y fue entonces que conoció esta ciudad. “Es que yo soy del Sur. Si voy al mar, elijo Madryn o Pirámides”, explica. Luciano, en cambio, venía en su infancia. “Nos prestaban una casa por Parque Camet y nos instalábamos con mi familia todo el verano. Era un rancho... Pero venir era un planazo”, recuerda.

Quieren aprovechar la estadía en La Feliz para que sus respectivos hijos puedan acompañarlos y disfruten de la playa. Amelia está con su papá ahora y Valentina traerá pronto a su familia completa aquí, para que Lisandro esté en el mar durante enero. Los niños todavía no se conocieron, pero ya llegará el momento.

-Sus hijos, ¿van a poder ver la obra?

Cáceres: No, los chicos no.

Bassi: El principio... A mi chiquitín el principio se lo voy a dejar ver.

Cáceres: Yo a mi chica, no.

Se ríen, juegan al yo sí, vos no. El director que tanto reivindica la libertad, se encuentra marcando límites. “Es que la obra es un poco fuerte. Y el final... No te lo voy a contar, pero es tremendo”, explica Luciano. “Igual, los chicos son mucho más inteligentes que los grandes”, retruca Valentina. “Eso no lo niego -sigue Luciano-. Pero hay cosas que no tienen que ver. No sólo por lo sexual, hay algo más fuerte aún”. Habrá que verla.

Y cuando empiezan a hablar de sus hijos, la nota empieza a extenderse.

Se olvidan de El ardor y los gana el orgullo de ser padres. A Lisandro le aburre el teatro, pero le gusta andar por los camarines. A Amelia le divierte maquillarse. Así que esas dos criaturas revolotearán por ahí antes de que se abra el telón. “Para el día del niño, Amelia me pidió una máquina de escribir, de las de antes. No sabés lo que me costó conseguirla. Se la pinté de rosa y se la regalé. Y me dijo que quiere escribir las obras para que yo las dirija”, cuenta Luciano, quien quiere ser “el papá más copado”.

“Lisandro es súper corporal y le fascina el mar, y a mí me encanta eso, porque yo soy de ahí”, dice la actriz oriunda de la Patagonia.

-Volviendo a la obra, ¿por qué “El ardor”?

Cáceres: A medida que transcurre, te das cuenta de que el ardor no es sólo el calor, sino también hay algo dentro de los personajes que va quemando; el deseo erótico, la definición sexual. Hay también una violencia naturalizada, cierto maltrato verbal y hasta algunas cuestiones físicas.

Bassi: Tiene que ver con la verdad, con lo no dicho, que cuando se expresa sale en forma de fuego. Hacen lo que pueden, pero son un desastre... La gente se va a reconocer porque los temas que trata la obra son los de la vida. Una familia que lleva muchos años junta, un hijo adolescente con todo lo que eso implica, los vínculos humanos.


Valentina y Luciano ya habían trabajado juntos. Las Ineses, en cine, El tiempo no para, en TV y sobre tablas, Teatroxlaidentidad. “Pero Luciano nunca me había dirigido. Vi obras de él y sabía que me estaba metiendo en algo heavy”, confiesa Valentina. “Para trabajar con él tenés que estar entrenado. Y a mí me gusta lo físico, lo corporal; me aburro si no”, agrega la actriz.

Este miércoles se presentó la película Corralón en el Espacio Clarín y luego en el Museo del Mar, y Luciano -uno de sus protagonistas- estuvo allí. Entre sus proyectos para el 2018, está dirigir una obra en Andamio 90, tiene en sus planes hacer su propia película y está evaluando propuestas de TV. “Después de Los ricos no piden permiso, seguida por Fanny la fan, fueron casi dos años seguidos de hacer televisión y fue mucho”, explica el actor. Valentina va a acompañar a la película que protagonizó, Al desierto (dirigida por su marido) por los festivales en los que participe.

No es el ardor estomacal, a pesar de que los personajes intentan apagar su malestar con vino y más vino. Los personajes se encienden, pero no para iluminar: un fuego interno los excita y tal vez los consuma un poco. Cada uno de ellos tendrá que ver qué hace con ese ardor, cómo lo maneja. Cómo hacer para apagar tanto fuego.

Dónde y cuándo

Las funciones son los viernes a las 21, y los sábados y domingos a las 21.30, en el teatro Auditorium (Boulevard Marítimo 2280, Mar del Plata). El valor de las localidades es de 250 pesos. Hay descuentos para jubilados y estudiantes.

La atracción de los cuerpos desnudos

El padre, la madre y el hijo se enfrentan a la llegada de alguien que viene desde afuera: el primo. Esa visita les despierta el recuerdo de la vida exterior y de los tiempos en los que Antonio “andaba en bolas en el río”, según palabras de Cáceres. Esa imagen vuelve a ellos, con fuerza. “Es alguien que llega con una libertad y una alegría que los moviliza”, sigue. “Y también con algo oscuro”, agrega.

En los afiches se ve a los cuatro actores insinuando desnudez. Pero en la obra, sólo los dos más jóvenes se desnudan en escena. “Hay algo en la puesta de poner el cuerpo, perderle el miedo al contacto físico, a la desnudez”, describe el actor-director.

“Es un teatro de cuerpos y de un gran texto”, acota Valentina. Hace tanto calor, que el hijo permanentemente quiere estar sin ropa.

“Además, se acuerda de que el primo se desnudaba todo el tiempo y no había ningún problema”, explica Luciano.

“La desnudez está naturalizada, están en bolas porque hace mucho calor. Incluso yo estoy en malla toda la obra”, finaliza, y desdramatiza, Valentina.

Un sillón, un baño y un final sorpresivo

Arde la ciudad. Afuera llueve. Y en el departamento, puertas adentro, los que están prendidos son ellos.

Hace mucho calor y el aire acondicionado no funciona. El ardor, con dirección de Luciano Cáceres, se estrenó el viernes 5 de enero en el teatro Auditorium de Mar del Plata. Escrita por el joven bonaerense Alfredo Staffolani, la protagonizan el propio Cáceres, Valentina Bassi, Joaquín Berthold y Santiago Magariños.

Con producción del Ministerio de Gestión Cultural de la Provincia, El ardor propone una reflexión sobre los vínculos familiares. En medio de un calor insoportable, la familia de Rita (Bassi), una maestra de apoyo escolar, Marco (Cáceres), un escritor de artículos en blogs y Manu (Magariños), el hijo adolescente en pleno despertar sexual, planea un viaje a una casa en el Tigre. Pero recibe la visita de Antonio (Joaquín Berthold), un primo del Paraná, que revolverá viejas tensiones familiares en una historia que transcurre en alrededor de una semana.

Toda la acción sucede en un sillón y un baño, en el que algo del ardor se va a apagar. “Es una obra de cuerpos y agua”, dice Valentina. Luego deja de hacer calor y empieza el frío, y el ambiente empieza a oscurecerse.

“El final no tiene nada que ver con la comedia”, anticipa Luciano el desenlace, sin dar precisiones. “El público se tiene que sorprender”, sentencia.


Fuente: Clarín