Viernes, 20 de Julio de 2018

Caso Erica Soriano

Caso Érica Soriano: ¿puede haber condena sin el cuerpo de la víctima?

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Daniel Lagostena fue condenado y puede reicbir 25 años por la desaparición y muerte de Érica Soriano a pesar de que el cuerpo de la joven de 30 años nunca apareció. ¿Qué antecedentes hay?

El viernes 20 de agosto del 2010, Érica fue a trabajar, a la tarde fue al ginecólogo y volvió a su casa cerca de las 9 de la noche, cuando habló con una amiga por teléfono. “¿Otra vez estás discutiendo con Dani?”, le preguntó su amiga del otro lado del teléfono. “Sí”, contestó en seco Érica y apuró la conversación para colgar.

Ésa fue la última vez que tuvieron contacto con la mujer de 30 años que estaba embarazada de 3 meses. A pesar de que Lagostena quiso instalar que Érica salió sola a la mañana del sábado 21 por cuenta propia, nadie más se pudo comunicar con ella desde ese viernes por la noche.

La familia no tiene dudas: Lagostena mató a Érica y se deshizo del cuerpo a través de sus contactos con sepelios y crematorios. Sin embargo, la defensa pide que lo absuelvan, ya que el cuerpo nunca se encontró. “¿Por qué hablan de que Érica está muerta si está desaparecida?”, dijo el abogado defensor durante el juicio. Para ellos sin cuerpo no hay delito pero, sin embargo, hay antecedentes que dicen lo contrario.

Miguel Bru desapareció el 17 de agosto de 1993 y su cuerpo nunca apareció. Un testigo que lo vio contó haber visto a Bru golpeado y torturado por policías en la Comisaría 9° de La Plata. Tiempo después ese testigo fue asesinado en un operativo dudoso de la policía bonaerense. Años después, en un fallo inédito se condenó a dos ex policías a prisión perpetua por torturar y asesinar al estudiante de periodismo. El caso de Miguel Bru no sólo es un antecedente en lo que respecta a una condena sin cuerpo sino también en las causas de gatillo fácil.

Annagreth llegó el 27 de agosto del 2004 a La Rioja junto a su novio Mathias Villiger con quien se había propuesto recorrer el país. Sin embargo, en el camino discutieron y decidieron continuar el viaje cada uno por separado. La turista se adentró en el parque nacional Talampaya y se puso en contacto con Alcides cuevas, propietario de un hostel de la zona y su empleado, Miguel Narváez, las últimas dos personas que la vieron.

Según determinó la reconstrucción judicial, Narváez dejó solos a Cuevas y Würgler en la noche del 29 de agosto, y fue el dueño de la hotel quien la asesinó.

El testimonio del empleado de la hostería, acusado como "partícipe necesario" del crimen y eventualmente absuelto, fue clave ya que sostuvo que su jefe le había dicho "no la vas a ver nunca más en tu vida, ella ya no existe". Cuevas fue condenado a 18 años de prisión pero hace apenas 2 años recuperó la libertad condicional.

El 31 de julio del 2006 por la mañana, Beatriz se tomó un colectivo cerca de su casa y se bajó en la zona del Abasto en el centro de Tucumán. A partir de ese momento, nadie más la vio con vida.

Según pudo determinar la investigación, la maestra fue citada por Nélida Fernández y Susana Acosta, dos ex religiosas que junto a Luis Fernández la golpearon hasta matarla. Luego se deshicieron del cuerpo y sellaron un pacto de silencio. Ambas ex religiosas fueron condenadas en 2006 a 20 años de prisión. El hombre, fue absuelto. Beatriz estaba a punto de asumir el cargo de directora en la escuela en la que trabajaban y sospechan que ese sería el motivo del crimen.



Fuente: Minuto Uno