Lunes 16 de Septiembre de 2019

el mundo

Los Johnson: una familia dividida por el Brexit

Martes 10 de Septiembre de 2019
© Cenital

El clan al que pertenece el Primer Ministro, con alta visibilidad pública, volvió a la escena tras la renuncia de Jo, hermano menor de Boris que integraba el gabinete y difiere en su visión sobre la salida de la Unión Europea. Su historia ilustra el momento que vive el país.

La foto, tomada en la década de los setenta, retrata a los Johnson. Boris, el mayor de los cuatro hermanos, encabeza la fila desde la izquierda. La boca abierta, una mano suspendida en el aire, como si estuviera agarrándose en un colectivo imaginario, la mirada perdida. Si quisiéramos hacer una de esas conclusiones apuradas, si dijéramos que la actitud del Boris de hoy ya se asomaba en el Boris de apenas diez años, podríamos hacerlo, ok. Vale. Pero la foto es, ante todo, un retrato familiar. Los Johnson.

En estos días, las notas ilustradas con fotos como esta, que podrían caberle a cualquier familia de la clase alta británica, tradicional e ilustrada, volvieron a inundar la prensa del país. Es que Jo Johnson, el menor del clan, que aparece al otro extremo de Boris -ese que parece un meme viviente, sí- renunció del gabinete de su hermano mayor y dejó su banca como parlamentario. Abandonó la política. Su postura acerca del Brexit es casi opuesta a la de su hermano. "Estoy dividido entre la lealtad familiar y el interés nacional", justificó.

La prensa, por supuesto, cobró el cheque. Esa misma tarde, una periodista de Sky News le preguntó al Primer Ministro: "Ni siquiera su hermano puede seguir con su gobierno. Si ni siquiera su hermano confía en que usted actúe en defensa del interés nacional, ¿cómo quiere que lo hagamos los demás?".

Otro periodista de la BBC ironizó: "Un extraño caso donde un político renuncia para pasar menos tiempo con su familia".

Y así, las internas familiares se pronunciaron como síntoma del momento que vive el país. El Brexit no solo fracturó y atravesó al sistema político: también lo hizo en la sociedad, en las familias británicas. Hasta en la del Primer Ministro, uno de los máximos responsables de la salida.

El clan

Los Johnson tienen sangre turca. El bisabuelo paterno de Boris se llamó Ali Kemal, fue ministro otomano del interior, escritor y periodista. Parte de esa rama familiar todavía sigue ocupando lugares en la diplomacia turca. Stanley, el patriarca de los Johnson, decía que el color de pelo rubio, casi albino, que los caracteriza puede justificarse en los turcos de la Anatolia profunda, donde todavía abundan esos rasgos.

En uno de sus viajes, Kemal conoció a Winifred Brun, de sangre anglo-suiza, hija de Frank Brun y Margaret Johnson; se casaron en Reino Unido. Allí tuvieron dos hijos, Celma y Osman. Winifred murió poco después de dar a luz, y Kemal regresó a Turquía en 1912. Los hijos quedaron a cargo de su abuela materna, Margaret, y adoptaron su apellido; Osman pasó a llamarse Wilfred y se convirtió, años más tarde, en el padre de Stanley Johnson. La Primera Guerra Mundial dificultó el contacto entre Wilfred y Celma con su padre turco y no volvieron a tener noticias; fue asesinado en la guerra de la independencia turca. Stanley, cuando ya era diplomático, logró contactarse con los hijos del segundo matrimonio de Kemal, uno de los cuales fue embajador en el Reino Unido.

Boris Johnson nació en 1964 en Nueva York, donde su padre, Stanley, se encontraba realizando un taller de escritura y no pudo asistir al parto. Los biógrafos asignan al padre un rol ausente en los primeros años, cuyo protagonismo comenzó a aflorar cuando a Charlotte, su esposa y madre de sus primeros cuatro hijos (después tendría dos más con una segunda esposa) entró en un espiral de depresión que derivó en una hospitalización.

La familia se movió bastante, gracias a la carrera diplomática de Stanley que, paradójicamente, estuvo atada a la Unión Europea: trabajó en la Comisión Europea y fue europarlamentario por el Partido Conservador. Escribió una veintena de libros. En el referéndum del 2016, Stanley, al igual que la mayoría de sus hijos, optó por la permanencia. Un año más tarde comenzó a presionar por la salida y a apoyar a su hijo mayor. Para ese entonces había decidido que su carrera en la política estaba terminada.


Un año después de Boris nació Rachel, que se dedicó, al igual que a su bisabuelo Kemal, al periodismo y la escritura. Trabajó para la BBC y el Financial Times, entre otros medios, aparece seguido en televisión e hizo campaña activa para que Reino Unido se quede en la Unión. Fue el Brexit el hecho que la hizo abandonar el Partido Conservador. Después de un breve paso por los Liberales Demócratas, fue candidata por el nuevo partido Change UK, compuesto por europeístas desertores de los dos partidos mayoritarios, en las últimas elecciones europeas, aunque luego se arrepintió.

El único de los hermanos que no se dedicó a la política fue Leo, el tercero, que se desarrolló como empresario y hoy co-conduce un programa de radio en la BBC sobre innovación. "No soy político. No soy rubio. No soy Tory (conservador). Nací sin el gen de la autopromoción, o al menos con él defectuoso", dijo en una entrevista. Su Twitter está plagado de retuits de cuentas anti-Brexit. En uno de ellos ataca directamente a Dominic Cummings, jefe de gabinete y mano derecha de su hermano mayor.

Cuando Jo Johnson renunció la semana pasada, llevaba nueve años como parlamentario del Partido Conservador. Se desempeñó en las últimas tres administraciones: fue director de la unidad de políticas públicas con David Cameron, ministro de Transporte primero y de Ciencia y Universidades después con Theresa May y, luego de renunciar por sus diferencias en el Brexit -ahí sugirió que se debía llevar a cabo un segundo referéndum-, volvió al mismo cargo con la llegada de su hermano mayor al poder. Después de la purga de este a los rebeldes que votaron en su contra la semana pasada, Jo abandonó el barco.

En un perfil sobre los Johnson en la revista Vice, la periodista Marie Le Conte los retrata como una familia unida, acostumbrada a estar en el ojo público, en el que constantemente buscan promocionarse el uno con el otro. Criados en un ambiente ultracompetitivo -Boris una vez se rompió un dedo después de perder un partido de ping pong con Rachel-, los cuatro fueron educados en la prestigiosa Oxford.

Pese a formar parte de la élite británica, los Johnson, sugiere Le Conte, eran menos acaudalados que otras familias con las que se codeaban, lo que ayuda a explicar el constante esfuerzo por promocionarse públicamente. Si bien su origen nunca fue cuestionado, perdieron estatus con el correr de los años.

"Con los Johnson hay una sensación de que hace unas generaciones eran extraordinarios, y se les había quitado el lugar que les correspondía en la sociedad, por lo que todos tendrían que competir para volver a la cima, como la más grande y la más rubia dinastía de todas", explican en un perfil anterior. Según esta visión, fue Boris quien decidió tomar la posta, con su hermano Jo en la misma órbita.

Quizás sea esta sensación, la nostalgia de haber sido mejor y más respetada en el pasado que ahora, junto con el impulso de querer recuperar ese estatus, un mejor reflejo para pensar a Reino Unido hoy, antes que las divisiones familiares por el Brexit.

Las internas, mientras tanto, seguirán llenando titulares. "La familia evita el tema del Brexit, especialmente en las comidas, ya que no queremos unirnos contra el PM (Primer Ministro)", tuiteó hace poco Rachel.


Fuente: Cenital