Jueves, 18 de Octubre de 2018

Personajes

Dominique Strauss-Kahn hace fortunas en África

Dominique Strauss-Kahn y su mujer Myriam LAouffir, en la alfombra roja del festival de cine de Marruecos./ AFP
© Clarín

El controvertido ex jefe del FMI, denunciado por violación y prostitución, dirige desde Casablanca una empresa que asesora a gobiernos.

Si el Ave Fénix se caracterizaba por renacer de sus cenizas una y otra vez, el ex político socialista francés Dominique Strauss-Kahn es uno de los seres humanos que más se puede parecer a la famosa ave. El que fue en su momento gran esperanza del socialismo francés e internacional, polémico presidente del Fondo Monetario Internacional, acusado de la violación de una camarera de hotel en Nueva York, presuntamente implicado en una red de prostitución, perseguido por la Fiscalía de París por fraude, vividor y mujeriego empedernido, lleva varios años establecido en Marruecos –él nació hace 69 años en Agadir– dedicado otra vez a ganar una ingente cantidad de dinero.

Más calmado de sus ardores sexuales a raíz de su matrimonio, el cuarto de su vida, con la franco-marroquí Myriam l’Aouffir, Strauss-Kahn ha desaparecido del foco mediático aunque ello no impide que, de vez en cuando, aproveche algún acto público para lanzar aceradas críticas al presidente norteamericano, Donald Trump, o al francés, Emmanuel Macron. La política, sin embargo, ya no es su prioridad.

DSK, posiblemente las iniciales más reconocibles en el mundo, es ahora dueño y único empleado fijo de una empresa de asesoramiento, Parnasse International, que está desempeñando un papel importante en el desarrollo de varias economías de países africanos. Quien tuvo, retuvo: el ex máximo dirigente del FMI conserva una dorada agenda de contactos.

Parnasse International obtuvo 3,6 millones de euros de beneficio neto en el año 2016. Esta empresa de consultoría tiene su sede en el bulevar Zerktouni de Casablanca y un único trabajador fijo, Dominique Strauss-Kahn. Como ayudas externas cuenta con Sara Bertin, una antigua empleada del FMI, y de la agencia Moody’s, y también con Philippe Valachs, quien fue su jefe de gabinete cuando ocupaba el ministerio de Economía en el palacio del Elíseo.

Y es que Strauss-Kahn no sabe lo que es deprimirse. En el año 2012, nada más salir de la acusación de violación de la camarera del neoyorquino hotel Sofitel, con la imagen por los suelos y la petición de divorcio de su tercera mujer, Anne Sinclair, empezó su nueva aventura empresarial y matrimonial, y ambas las culminó con éxito.

En sus inicios se apoyó en un financiero franco-israelí, Thierry Leyne y, posteriormente en Wladimir Mollof, otro magnate, en este caso de origen búlgaro, pero ambas aventuras acabaron pronto y Strauss-Kahn decidió seguir en solitario.

Las cosas empezaron a salir redondas y no había motivos para compartir las ganancias con nadie, según una investigación llevada a cabo por la revista francesa Challenges.

Parnasse International lidera desde el año 2016 la promoción del plan Túnez 2020. Ese mismo año firma un contrato con Togo, gracias a sus relaciones con el presidente Faure Gnassingé, país para el que ha conseguido un préstamo del FMI. Cada mes pasa unos días en el país, controlando la ejecución presupuestaria. Satisfecho con su trabajo, el presidente togolés ha recomendado a Strauss-Kahn a su homólogo congoleño, Sasou-Nguesso, quien cuenta con el propio Dominique para conseguir un préstamo antes del verano que le permita hacer frente a la crisis financiera en la que está sumido el país.

La vida vuelve a ser generosa con el ex político francés. Dinero y amor no le faltan cuando nadie hubiera apostado un euro por él viendo las patéticas imágenes de su detención en Nueva York hace siete años.

Benjamin Brafman, el abogado que llevó el caso de Dominique Strauss-Kahn, que fue acusado por lacamarera del hotel por intentar violarla y obligarla a practicarle sexo oral, es el mismo que contrató el productor Harvey Weinstein para su defensa, después de haber sido acusado por casi cien mujeres de abusos sexuales que van desde hostigamiento hasta violación. Entre los clientes anteriores de Brafman se encuentran Michael Jackson, el rapero Sean Combs y el empresario farmacéutico Martin Shkreli.

Harvey Weinstein, de 66 años, se declaró inocente la semana pasada de tres cargos, uno por agresión sexual y dos por violación. En caso de condena, podría pasar 25 años en la cárcel.

Por Adolfo S. Ruiz, Sevilla. La Vanguardia



Fuente: Clarín