Martes, 11 de Diciembre de 2018
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Viaje al centro de un simulador de vuelo: cómo se entrenan los pilotos de Aerolíneas Argentinas

Aerolíneas tiene cuatro simuladores de vuelo donde se entrena a los pilotos Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk
© La Nación

Aerolíneas tiene cuatro simuladores de vuelo donde se entrena a los pilotos

"Es una experiencia de vuelo en tierra". Ese es el primer paso para conocer cómo es el entrenamiento para pilotos y tripulantes de cabina. En total, son 1500 pilotos entre Aerolíneas y Austral, a lo que se le suman mecánicos, tripulantes de cabina, que alcanzan a 8000 personas que pasan por la instancia de evaluación.

Desde hace siete años, el Centro de Formación y Entrenamiento de Pilotos de la República Argentina (Cefepra) funciona para entrenar a los pilotos, personal de mantenimiento o tripulantes de cabina que son calificados en distintos momentos del año. Según explicaron en la empresa, los pilotos van al Cefepra dos veces por año, mientras que los tripulantes de cabina lo hacen una.

El Cefepra se encuentra en las instalaciones de la planta industrial de la empresa en Ezeiza. En el edificio hay más de siete aulas para dictar cursos, auditorios y simuladores estáticos y dinámicos para que los trabajadores se capaciten.

Luis Iglesias, jefe de estudios de instrucción de vuelo de Aerolíneas, contó que para un piloto que quiere ingresar primero se debe abrir un llamado público, luego se toman exámenes teóricos y de simulador. La preparación para cada piloto es para un tipo de avión determinado, es decir, quien vuele -por ejemplo- Embraer, se prepara para las especificaciones de esa línea.

"A partir de ahí se hace el curso teórico del avión y pasan al simulador, donde hay diez turnos en los cuales van cumpliendo distintas etapas con un instructor que los va perfeccionando en el avión que van a volar hasta que quedan habilitados", dijo Iglesias.

"Cada seis meses venimos al simulador, hacemos las maniobras y todas las fallas programadas para ese turno", continuó y agregó: "Pasamos dos veces por año, no solamente en simulador, sino en la parte teórica". La calificación debe ser mínimo estándar y luego hay estimaciones superiores, como estándar más y sobre estándar.

En total, Aerolíneas tiene cuatro simuladores, uno por cada uno de los aviones de la flota de su flota -un Embraer, un Airbuss y dos Boeing-, que permiten representar un vuelo real. Los simuladores tienen una cabina de vuelo con todos los instrumentos del avión para que se sitúe allí el piloto, el comandante y detrás un instructor que puede generar distintos movimientos, que van desde condiciones climáticas como truenos y tormentas, distintos momentos del día y fallas como fuego en un motor.

Alejandro Miodyk, director del Cefepra explicó a LA NACION: "Hay varias emergencias como un fuego a bordo o fuego en un motor que no se pueda controlar y que haya que bajar o despegar hacia el río y que los pájaros se metan dentro de la turbina".

El objetivo es que el piloto esté preparado para prácticas normales, anormales y posibles fallas. Por eso, según indicaron en la empresa "el entrenamiento varía en su plan según las necesidades".

Además, en el mismo centro hay un mock up, que es una maqueta en tamaño real de un Boeing 737-300 que sirve para entrenamiento de evacuación, procedimientos de abordo y protocolos de seguridad para tripulantes de cabina. Un detalle curioso: probablemente muchas personas hayan visto ese avión en la pantalla grande porque desde ese mock up se filmó la primera escena de la película Relatos Salvajes.

En ese mismo espacio se dictan los cursos del programa Animate a volar, dirigidos a pasajeros que sufren temor a la hora de subir a un avión. Este problema lo sufren una de cada tres personas, según datos de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA, por sus siglas en inglés). Para esto, se le ofrece a un grupo de alrededor de 50 personas de forma gratuita una explicación de la formación del personal y se le muestra el circuito de la actividad del vuelo que sirva como "contacto previo" al vuelo.



Fuente: La Nación
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