Domingo 5 de Julio de 2020

DE FRENTE / LANÚS

Sand y Arrieta, cortados por la misma tijera

Miércoles 1 de Julio de 2020
José Sand, el máximo goleador en la historia del Grana. (foto Prensa Club A. Lanús)
© Olé

Pepe se quedó libre y Lanús, formalmente, perdió a su máximo goleador. El correntino y el club aún tienen tiempo para renegociar su vínculo y no vivir los desaguisados del pasado. Sin sentido común, no hay paraíso...

No conozco a nadie que se haya tatuado la cara de Luis Eduardo Arrieta. Ni sus patas blancas. Goleadoras. No conozco a nadie que haya exigido en Granamanía la 9 del entrerriano. De hecho, No era ningún gil en el área. Aunque tuvo un gran problema: pocos viven para contar sus hazañas. Aunque, en los últimos meses, a pesar de su muerte un 9 de julio de 1972,

Juan José Tramutola fue el entrenador que le dio pista, allá por el 19 de marzo de 1939. Cuatro años antes ya se había entrenado con Lanús después de romperla representando a su provincia en un Campeonato Argentino aunque quien se quedó en el Grana fue su hermano Juan, que apenas jugó cinco partidos. Pasado el tiempo, el legendario Antonio Rotili fue a buscarlo a Libertad, el equipo de su ciudad, y días más tarde ya estaba debutando en Primera. Con gol y todo. Roberto Novara, arquero de Argentino de Quilmes, fue su primera víctima, en un 5-2 donde cerró el marcador.

Los goles llegaron caminando. -junto con un tal Angel Labruna y con Raúl Frutos, de Platense- con 23 anotaciones. Su gran racha en la red incluso lo llevó a la Selección Argentina, donde participó en nueve juegos (con cinco triunfos y cuatro empates), metiendo seis goles -cinco a Chile, uno a Paraguay- y levantando en 1941 la mismísima Copa América. Su trascendencia excedió lo deportivo (como la tapa de El Gráfico): hasta un tango fue escrito en su honor.

Con 30 años, siete meses y 14 días, un 22 octubre de 1944, Arrieta metió su último gol en el club (a Gabriel Ogando, de Estudiantes de la Plata). Medio maltrecho, por lesiones que lo venían aquejando (en tiempos donde la medicina deportiva no hacía milagros), terminó su torneo con escasos diez goles -su menor marca- y sin poder convertir durante las últimas cinco fechas. En cada reapertura del libro de pases, Luis Eduardo era protagonista de una novela de tires y aflojes que siempre tenía un final feliz y un mejor contrato. Según el historiador Néstor Daniel Bova, pretendió pasar de una prima de 3500 pesos a otra de 5000 (más bonus). Mientras su rendimiento iba mermando, su cotización iba creciendo. Y hubo un crac. Por 19.000 mangos, firmó con Ferro, donde apenas convirtió cuatro goles en nueve jornadas. , pegó la vuelta a Lanús, aunque ya con los botines colgados:


Se murió joven, a los 58 años. Desde 1990, por ordenanza municipal n° 24.844, la avenida que en su Concordia natal va desde Miguel Feliciano Juliá hasta la Avenida del Deporte, en el Parque San Carlos, a metros del Río Uruguay, lleva su nombre. En 2011, con la presencia de su hija, Lanús le hizo un pequeño homenaje aunque ninguno como haberlo tenido tan presente en la cuenta regresiva de los goles de José Sand, quien después de su salida express al Deportivo Cali (post Copa Libertadores 2017, de la que terminó máximo anotador), a balazo limpio con la dirigencia (por enésima vez) generó una insólita grieta.

Con el tiempo, cuando la rotura del récord se veía venir definitivamente, para muchos, más de los pensados, ser anti Pepe también significó un fanatismo inusitado por el Arrietismo, entendiéndose este raro mini movimiento popular por aquel que dignificaba la obra fraccionada y desconocida del entrerriano en detrimento del ídolo correntino. Los dos fueron parte, con su gran cantidad de semejanzas y diferencias, de la leyenda grande y goleadora del Club, y también de dos fases bien diferenciadas dentro del Profesionalismo. Sin embargo, a otra escala, el final de sus ciclos parece estar cortado por la misma, filosa, punzante e inoxidable tijera.

Más allá de sus inconmesurables goles, las renovaciones, la mosca, la sopa y los plazos, los cegaron. Arrieta se fue por la puerta del perro y regresó con el rabo entre las patas. José se perdió entre los burros en Corrientes, a los tiros mediáticos contra la Comisión Directiva (bah, contra el presidente Nicolás Russo), y reclamando lo que cree justo. El primer segundo del 1 de julio lo sorprendió a Pepe en libertad de acción mientras

Todavía estamos a tiempo para afinar el lápiz, hacer número$ (en el marco de una tesorería pobre) y dejar los egos de lado. Es hora de ser inteligentes. Que la cuarentena no nos nuble. Que gane el sentido común. Y que, principalmente, gane Lanús.


Fuente: Olé