Jueves 9 de Abril de 2020

RIVER

El increíble registro de Armani

Jueves 27 de Febrero de 2020
Franco, durante uno de los entrenamientos exigentes en River (EFE).
© Olé

No recibió goles en el 50% de los partidos en los que atajó en River. Secretos de un arquero que quiere su primera liga en el club: Nuestro objetivo es ganar el campeonato.

Ni si habláramos de un crack... Ningún DT pararía a su equipo con un delantero en el arco. Como la pelota, el arquero en el fútbol no puede faltar. Sea loco o sumiso. Salidor o atajador. Seguro o permeable. Lookeado de negro o en technicolor... Y es que no es posible ganar sin arquero. No se puede, ni se podrá. Si el que luce guantes es Franco Armani, claro, las garantías se multiplican: cumplió ante Estudiantes 94 presencias con el buzo de River, y consiguió mantener su valla invicta en 47. Es decir, ¡en el 50%!

Armani fue definido en Olé por Oscar Torres, el primer deté que tuvo en Casilda, como un arquero con “potencia de piernas”, cuyo secreto era “estar en permanente movimiento de preacción, lo que le permite sacar esas pelotas que sorprenden a todos”. Su postura para esperar los ataques, siempre en puntas de pie para anticiparse a la acción, acompañado por su buen alcance de brazos, lo destacó desde chico, cuando integraba las Inferiores de Aprendices, todavía era bajito y odiaba que le metieran goles de emboquillada. Admiraba, el pequeño Franco, al Pato Fillol, aunque su referente contemporáneo fue Germán Burgos: jugaba a ser el Mono en los picados de la plaza. Ni soñaba, claro, que superaría a varios gigantes del arco de Núñez.

“(Mi registro) es mérito del equipo. Los primeros que corren para recuperar la pelota son los delanteros. Intentan hacerlo lo más arriba posible para no dejar que los rivales salgan tranquilos del fondo. Hemos sufrido pocas acciones en contra y eso se debe al buen funcionamiento colectivo”, describió Armani la ingeniería táctica de River, esa que le permite muchas veces quedar aislado de cualquier tipo de riesgo. “Obviamente nos llegan poco, pero en los momentos en los que a uno lo exigen debe estar preparado”, señaló, destacando la importancia de la concentración en su rol. “Puede que los equipos a los que enfrentamos no nos ataquen mucho, pero tal vez muchas chances surgen a raíz de una pelota parada o una jugada desafortunada en la que pueden empatarte o ganarte”.


Que Armani haya sido héroe en partidos decisivos de River como en la Supercopa Argentina ante Boca (2-0; días más tarde el buzo celeste que utilizó se agotó en las tiendas) o en definiciones de llave dificilísimas como ante Racing e Independiente en la Libertadores 2018 (ambos, 0-0), mucho tiene que ver con su esfuerzo diario. Además de pulir cuestiones físicas con los profes del plantel (Pablo Dolce, Marcelo Tulbovitz y Diego Gamalero) y de potenciar sus virtudes técnicas con el entrenador de arqueros, Tato Montes, Franco entrena sus reflejos con Sandra Rossi, la neurocientífica que integra el staff de Marcelo Gallardo: trabaja sus virtudes a través de juegos que mejoran su velocidad de reacción y respuesta bajo presión. Todos son parte de su gran mérito.

Armani entró en la historia. Por sus campeonatos en River y sus logros: aunque no batió la marca de Carlos Barisio en el Ferro del 81, de quien quedó a apenas 110’, sí dejó atrás a Amadeo Carrizo, quien ostentaba 769’ invicto. Franco llegó a los 965’ sin recibir goles. Oxigenó victorias, salvó partidos. Logró, en River, la mejor atajada de su carrera, ante Benedetto en la Bombonera, en la final de ida de la Libertadores. Fue superhéroe. Ahora, quiere la Superliga. “Todos los rivales son duros. Estamos mentalizados en el objetivo que nos planteamos, que es ganar este campeonato. Vamos por ese camino con humildad”, dijo el arquero del líder. Uno de Selección, que da seguridad. Valla donde vaya.


Fuente: Olé