Lunes 16 de Septiembre de 2019

Deportes

Por qué Facundo Campazzo no juega aún en la NBA

Jueves 12 de Septiembre de 2019
Campazzo, un jugador con luz propia Fuente: AFP
© La Nación

Campazzo, un jugador con luz propia

Facundo Campazzo tiene la jerarquía para jugar en cualquier equipo del mundo. No necesitaba demostrarlo en el Mundial de básquet China 2019. Ya en los Juegos Olímpicos Río 2016 había hecho lo suficiente para ser considerado en el Top 3 de los bases del básquet FIBA. Desde entonces, sólo creció. Le agregó facetas a su juego y es cada día mejor. La pregunta más común por estos días es. ¿por qué no está en la NBA?

Hay, en la NBA, varios bases que no son tan buenos como él y tienen su lugar por el desarrollo natural de su formación en Estados Unidos. Campazzo era muy bueno en la Liga Nacional, pero eso no le daba a las franquicias norteamericanas garantías para creer que podía hacer lo mismo en ese nivel. Estuvo en el radar, pero su juego irreverente no despertaba confianza. Tampoco su altura (1,78m).

Cuando Real Madrid lo contrató en 2014 para la Liga ACB, el estilo de Campazzo era el de un revulsivo, uno de esos jugadores que revolucionan los partidos por su ritmo e intensidad. Tenía demasiada competencia con los bases de la selección española (Sergio Llull y Chacho Rodríguez). Los españoles aceptaron la apuesta de llevarse al diamante en bruto, pero enseguida lo cedieron a Murcia en un préstamo de un par de temporadas.

En esos dos años terminó de formarse en un puesto muy específico. Mejoró su condición atlética, le sumó control a su juego, paciencia, sabiduría para tomar decisiones, respeto para no reaccionar ante fallos adversos... Mejoró su defensa (es el mejor del mundo en ese puesto), eliminó los vicios que lo metían en peleas con los rivales, acrecentó los porcentajes de triples, amplió su capacidad para multiplicar sus acciones de fantasía sin ser irresponsable. Disminuyó los riesgos y las pérdidas de pelotas. Y no dejó en el camino nada de lo que ya tenía. Se convirtió en un base casi perfecto. Porque todo lo combina con una mentalidad ganadora implacable.


Para el momento en el que ese combo se completó, tenía 26 años y un buen contrato en Real Madrid. Ahora tiene 28 y renovó por cinco temporadas (aunque reserva cláusulas de salida si surge una oferta). No es un jugador barato ni de relleno para la NBA. Hay rumores que lo vinculan con Dallas, donde juega su excompañero Luka Doncic. Para dar el salto, debe conseguir una franquicia que esté dispuesta a pagar lo que vale y un entrenador que le garantice 20 minutos de juego de por partido en la adaptación. Aceptar otra cosa sería perder dinero y jerarquía. Un retroceso en su carrera. Y, para que se entienda, no está en un lugar menor. Juega en el mejor equipo del mundo FIBA, con un plantel que podría ser NBA.

Si lo dejaran, Campazzo jugaría en el equipo del mundo que él eligiera. En Golden State Warriors, en San Antonio Spurs, en Toronto Raptors o en Peñarol de Mar del Plata. Y en todos sería figura. Porque puede adaptarse a cualquier estilo de juego. Su único límite es el que él se proponga.

Después de lo que se ha visto, ya ningún entrenador o manager de la NBA debería volver a esgrimir el prejuicio de la altura. Hoy el problema pasa por encontrar espacio salarial y un lugar en un equipo para una de las principales figuras de Europa. Y eso no es fácil.


Fuente: La Nación