Lunes 16 de Septiembre de 2019

MUNDIAL DE BASQUET

Mirá el otro lado de la Selección de básquet

Jueves 12 de Septiembre de 2019
Facundo Campazzo con Bruno, su perrito...
© Olé

Conocé las historias detrás de las figuras que están brillando en China 2019. El que toca el piano, el fana de Chacarita, el que limpiaba micros y el que de no estar en el básquet haría stand up...

De la mano de Campazzo, Scola y compañía, la Selección del Oveja Hernández se metió entre los cuatro mejores equipos del mundo en China 2019 y el viernes buscará un lugar en la final ante Francia. Y este equipazo, que encima ya se clasificó a los Juegos Olímpicos del año que viene, está lleno de personajes... ¡Mirá las historias detrás de un plantel que ya hizo historia!

​El base cordobés de 1,78 metro es el gran personaje de este equipo. Es hincha de Chaca, por su padre. “Crecí viendo al Flaco Vivaldo, Carrario, el Mago Capria...”. Y es toda una estrella: conduce “A la cama con Facu”, donde entrevista a las figuras de la Selección. Va por el canal de Youtube de la Confederación Argentina de Básquet.

Su padre, Mario, fue basquetbolista. “Él es la principal persona por la que juego”, dice Luifa. Se codeó con grandes personalidades, pero le encantaría charlar con Mark Zuckerberg, Elon Musk (cofundador de PayPal) y Bill Gates. Cuando está en Baires, sus hijos van al club de toda la vida: AFALP, en Ciudad Jardín Lomas del Palomar.​

A los siete años vio Space Jam, la peli de Jordan y Bugs Bunny, y al salir del cine le pidió a su madre, Margarita Stolbizer, que lo llevara a jugar al básquet. Es de Morón, fana de la Play (el FIFA) y de Boca, tanto que define la final de Madrid como de las peores noches de su vida. Antes de los partidos, escucha Better Man de Pearl Jam.

Marplatense, empezó jugando al fútbol pero a los cinco años se pasó al básquet. Tocaba el piano y hasta lo hizo en el Hotel República, de Mardel, para turistas europeos. Aceptó una beca universitaria y se fue a estudiar a EE.UU. En la Universidad George Washington se recibió de Licenciado en Administración de Empresas Deportiva.

Nació hace 24 años en un lugar muy humilde, Colonia Dora, en Santiago del Estero. Jugaba al básquet con un aro hecho con un volante de tractor. Trabajó en los campos de alfalfa y limpiando los micros que manejaba su papá, chofer. Ama los guisos, la cumbia y pescar. En la pierna izquierda tiene tatuada una tortuga, por su apodo.



Al escolta de 26 años y 2,04 metros, le encanta el fútbol y juega con sus amigos cuando está en Cañada de Gómez (es arquero). Fana de Newell’s, su ídolo es Maxi Rodríguez (“cada tanto nos mandamos mensajes”). En 2012 le descubrieron una afección cardíaca: casi deja el básquet. Le pusieron un catéter. Crack, en 2016 se dio el gustazo de jugar en la NBA.

El pivote de 27 años nació en Saladillo, donde también jugó al fútbol y al tenis. Es fanático del rock nacional y de la Play. A veces, después de los partidos, se la pasa meta joystick “para bajar la adrenalina”. Lee mucho, tanto que no se duerme sin antes leer aunque sea una página. Ama los asados y su deportista favorito es Roger Federer.


Nacido en Bahía Blanca, tiene 55 años y vivió con sus padres hasta los 26, cuando se casó. Lee mucho, mira series (fana de la española Cuéntame cómo pasó) y ama pescar. En 2011 tuvo una crisis y casi larga el básquet. Dice, algo en broma, algo en serio, que de no haber sido entrenador sería monologuista: “Haría stand up, ja”.



Fuente: Olé