Lunes 16 de Septiembre de 2019

China 2019

El plan perfecto que le permitió a Francia vencer a Estados Unidos en el Mundial de básquet

Miércoles 11 de Septiembre de 2019
Frank Ntilikina, Evan Fournier y Rudy Gobert celebran la victoria ente Estados Unidos. Foto: Reuters
© Clarín

La receta fue reclutar talentos, rodearlos de experimentados e ir paso a paso, logrando objetivos continentales.

No habrá romanticismo histórico en la semifinal del Mundial de básquetbol, este viernes, desde las 9. Argentina no jugará contra Estados Unidos por esa ilusión de vencer por tercera vez a los NBA. Lo hará contra Francia, responsable de romperle el invicto a los estadounidenses después de 13 años.

Lejos de ser un resultado inesperado, el éxito de los europeos por 89-79 en los cuartos de final fue una consecuencia lógica de un mercado basquetbolístico que se expandió con fuerza y de un nivel internacional que creció y que en la medida que Estados Unidos no disponga de sus máximas figuras, está en condiciones de pelearle mano a mano.

¿A qué se enfrentará la Selección de Luis Scola, Facundo Campazzo, Patricio Garino y compañía, dirigida por Sergio Hernández?

Francia es un equipo joven desde su concepción, pese a tener un promedio de edad de 27 años. Así como el equipo actual de la Argentina comenzó a madurar en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 y en el Preolímpico de ese año (ocho jugadores se repiten) y vivió en la Americup de 2017 el primer certamen íntegramente conformado por estos jugadores, estos franceses llevan menos tiempo juntos: de quienes jugaron el Eurobasket hace sólo dos años, sólo quedan cinco basquetbolistas en China.

Hay jerarquía, claro. Están, por caso, los cinco NBA: el pivote Rudy Gobert, el escolta Evan Fournier, el base Frank Ntilikina, el alero Nicolas Batum y el pivote Vincent Poirier. Otros juegan en la Euroliga, máximo nivel de Europa, como el perimetral Nando De Colo y el ala pivote Mathias Lessort. Y tienen un núcleo de jugadores con un bagaje de experiencia internacional envidiable.

Batum y De Colo jugaron su primer torneo grande una década atrás, en el Eurobasket 2009, donde salieron quintos.Dos años más tarde, se sumó Andrew Albicy, hoy base de recambio. Y a partir del Mundial 2014 aparecieron los dos hombres clave en la actual escuadra: Fournier y Gobert. Sin embargo, conviene detenerse y retroceder antes de seguir avanzando.

Entre 2013 y 2014, los dos líderes de este aspirante a campeón compartieron concentraciones y torneos con tres nombres determinantes en la historia moderna del básquetbol francés: Tony Parker, Boris Diaw y Florent Pietrus.

El primero de ellos fue el que rompió el molde y abrió la NBA a sus compatriotas. No sólo la amistad que construyó en San Antonio lo une a Emanuel Ginóbili, sino también el camino recorrido. Parker fue drafteado el año anterior a Manu, habiéndose destacado -como el argentino- en el básquetbol europeo. Fue el tercer francés en la mejor liga del planeta, luego de Tariq Abdul-Wahad y Jérôme Moïso. Su llegada al máximo nivel y un rendimiento que acompañó desde el inicio catapultaron su figura local e internacionalmente e hicieron que el resto empezara a ver con otros ojos a los proyectos franceses.

Un año después arribó Diaw a Estados Unidos y sin dominar ni brillar como otros jugadores, igualmente se convirtió en uno de los mejores internos de la liga, en base a su entendimiento del juego y talento. Fue determinante en el título de San Antonio en 2014.

Pietrus, en tanto, no hizo la misma carrera, pero también era una referencia y su hermano Mickaël fue durante cinco temporadas una pieza valiosa del Golden State de principios de los 2000. Ambos, junto a Parker y Diaw, estuvieron en el bronce que Francia logró en el Eurobasket de 2005, lo que fue el primer podio del equipo desde 1959.

Los tres, al estilo de la Generación Dorada argentina, transmitieron un sentido de pertenencia muy importante a las figuras de hoy. "Mi rol debe evolucionar hacia el de un líder. Los jóvenes me van a ver como un viejo, aunque yo no me sienta así", expresaba Gobert a fines de julio.


Parker y Diaw son producto de otro actor y factor decisivo en el desarrollo de la materia prima francesa: el Instituto Nacional de Deporte, Experiencia y Desempeño (INSEP, por sus siglas en francés). El establecimiento se dedica a reclutar a los mejores jóvenes del país en distintas áreas deportivas y ofrecerles las mejores condiciones para su desarrollo deportivo.

Bajo el radar del Ministerio de Juventud y Deporte, el INSEP, que funciona en París, comenzó a trabajar con el básquet en 1983. Casualmente, años en los que, de este lado del océano, León Najnudel terminaba de darle forma a la Liga Nacional, que arrancó en 1984.

El programa también implica que el Instituto tenga un equipo en la tercera división del básquetbol local, que en pos de desarrollar más que competir está exento de ascensos y descensos. Parece menor, pero es un gran espacio para que los chicos menores de 18 años se vayan curtiendo mientras se enfrentan a profesionales mayores.

Desde allí surgieron, además de Parker y Diaw, Ronny Turiaf, quien jugó 10 años en la NBA, y talentos más actuales como Joffrey Lauvergne (en el poderoso Fenerbahçe turco y con pasado en Estados Unidos), Clint Capela (uno de los mejores jóvenes internos de la NBA, aunque representa a Suiza) y... Fournier, una de las cartas de un equipo que sueña.

A partir de esos nombres que irrumpieron en la NBA, Francia encontró su propia Generación Dorada. A aquel bronce europeo en 2005 no lo pudo coronar en el Mundial 2006, donde fue quinta, pero a partir de la década de 2010 empezó a pisar fuerte. Fue plata en el Eurobasket 2011 y oro, por primera vez en su historia, en 2013, con Batum y De Colo junto a aquellos viejos referentes.

En 2014 hizo su mejor Mundial en la historia, con el tercer lugar en España luego de eliminar al local y favorito en la cuartos de final. En 2015 repitió el bronce entre los mejores de Europa. El 2016 fue un golpe duro, porque había grandes esperanzas para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, pero los españoles las enterraron con una goleada en los cuartos de final. Y el Eurobasket 2017 significó otro cachetazo, con eliminación a manos de Alemania en octavos de final.

Al igual que los referentes de Argentina, en Francia llegaron a China pensando en Tokio 2020 como meta primera. "El objetivo es clasificarnos a los Juegos Olímpicos", remarcaba el entrenador, Vincent Collet, antes del Mundial.

Con hambre de gloria, como la Selección Nacional, les Bleus se animaron a más. Y ahí estarán, mano a mano con Argentina para definir quién queda más cerca de suceder con más oro a su Generación Dorada.

HS


Fuente: Clarín