Viernes 23 de Agosto de 2019

Con peso propio

Juegos Panamericanos: el poder de las mujeres y su fuerte influencia en la cosecha argentina de medallas

Martes 13 de Agosto de 2019
Las Panteras celebran su histórica medalla de bronce en el vóleibol de los Panamericanos. Foto: AP
© Clarín

Las atletas, varias de ellas madres, cosecharon 42 de las 101 preseas en Lima y compartieron cinco equipos mixtos que también se subieron al podio.

Aunque los hombres le dieron a la Argentina la primera medalla, la de Robertino Pezzotta en squash, y el primer oro -Juan Francisco Sánchez en patín artístico-, los Juegos Panamericanos fueron un evento inolvidable para las mujeres de la delegación celeste y blanca.

Las atletas argentinas ganaron en soledad, en dupla, en cuarteto y en equipos 42 de las 101 medallas conquistadas en Lima, en lo que representó la cifra máxima de preseas logradas de visitante.

Claro que ese 41,6 por ciento de las medallas conseguidas sólo por damas aumenta hasta el 44 por ciento si se toma en cuenta Argentina sumó cinco preseas más en duplas o tríos mixtos: tres de oro, una de plata y una de bronce.

Hubo una adolescente, Delfina Pignatiello, que brilló con tres oros y se transformó en la primera nadadora de la historia del evento en ser campeona simultánea de tres distancias en el estilo libre.

Pero también hubo varias madres que eligieron seguir en el camino del alto rendimiento, pese a la dificultad doble de combinar ser deportista y criar un hijo o una hija, como Sabrina Ameghino, Milka Kraljev, María José Vargas, Cecilia Biagioli, Vanina Correa y varias Leonas, como Carla Rebecchi, Belén Succi y Giselle Kañevsky.

“Sentía que venía postergando un poco la maternidad. Si no hubiese estado en Las Leonas, habría sido mamá antes. En ese momento, tomé la decisión de dejar porque sentía muy adentro que ya quería ser madre. Estaba tranquila con esa decisión. Siento que fue mi momento”, le contó a Clarín la dorada Rebecchi, de 34 años y mamá de Vera (1).

La maternidad, aquella palabra prohibida para muchos en el entorno de los atletas, no las detuvo. Eligieron vivirla aún en los mejores momentos de su carrera, como Succi, la arquera de las Leonas, en la previa de los Juegos Olímpicos de Londres 2012. O como Kraljev, medalla de plata en el single peso ligero y de bronce en el doble par, que es mamá de Toto, su "motor y gran maestro" de 11 años, que sigue sus pasos en el remo

Con su oro en en el K1-200 del canotaje, en la Albufera de Medio Mundo, Ameghino se convirtió en la primera palista dorada de la historia argentina en los Panamericanos, llegó a las nueve medallas en los Juegos e igualó la marca del ciclista Walter Pérez. La palista de 39 años, también bronce en el K4-500, tuvo a Vera cuando tenía 24.

“Volver a competir como mamá fue casi lo mismo, nada más que mi cuerpo era distinto: estaba más fuerte y resistente. Me sorprendí año a año a cómo las cosas iban mejorando y se sentía cada vez mejor. Vera provocó un cambio en mí a nivel físico que se lo agradezco siempre. También la gasto porque me consumió las lolas, siempre se lo digo. Pero me favoreció. Para mí es mi vida esto, lo hago hace 25 años. No es que ser deportista y ser mamá es complicado. Te vas adaptando”, explicó Ameghino tras colgarse la medalla de oro.

La misma situación se dio en el juego de Majo Vargas, la jugadora de rácquetbol nacida en Bolivia pero nacionalizada argentina, que le aportó al medallero dos preseas de plata y una de bronce.

“Me encanta estar con mi bebé y creo que me ha ayudado muchísimo. Desde que la tengo me siento plena y creo que mi juego ha mejorado bastante. La busqué, fui mamá muy joven y no me arrepiento”, remarcó quien volvió a jugar a los dos meses de haber parido a María Victoria (2 años).


Ella eligió la maternidad, pese a que en el tiempo que no pudo jugar perdió todos los puntos del ranking, que hoy la tiene de nuevo como número 3 del mundo.

En cambio, cuando Vanina Correa, la arquera de la Selección de fútbol que fue plata, eligió someterse a un tratamiento para ser mamá, había decidido dejar el deporte.

“La vuelta fue dura. Ahora ya más o menos me acomodé un poquito. Pero me cuesta. En Lima fueron 18 días súper difíciles. No pasaban más. Ellos están súper cómodos, porque están con mi mamá y tienen sus actividades. Se acostumbraron un poco a eso. Pero al principio fue duro para ellos y para mí. Irme de casa era un viaje de mínimo 20 días”, sostuvo la rosarina, mamá de Luna y Romeo, de 5 años.

La cordobesa Cecilia Biagioli también tuvo que aprender a combinar sus tiempos para estar con Joaquín, nacido en mayo de 2013, y competir en natación en aguas abiertas. No pudo clasificarse a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 pero se tomó revancha en Lima, donde fue plata en los 10 kilómetros.

Para su coterránea Eugenia González Briozzo, dueña del inesperado e histórico oro en tiro al arco mixto, todavía ese panorama es incierto. Su pareja, Verónica, está embarazada de cinco meses y su hijo llegará el 25 diciembre.

Otras tantas atletas no son madres por edad o por decisión. Pero también aprendieron a luchar contra el machismo en el deporte con sacrificio y amor por lo que hacen.

Aportaron 10 de las 32 medallas de oro (Leonela Sánchez es la primera boxeadora dorada argentina en la historia panamericana) y formaron parte de equipos mixtos ganadores en tiro, tiro con arco y yachting. Conquistaron 17 de las 35 preseas de plata, más una mixta en yachting. Y se colgaron 15 de las 34 medallas de bronce, incluyendo la primera medalla para el vóleibol en la historia panamericana, más una mixta en la posta 4x100 medley de natación.

Con una cosecha semejante, nadie podrá hacerse el desentendido. Porque ahora sí que las ven.

Lima, Perú. Enviada especial

HS


Fuente: Clarín
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