Domingo 25 de Agosto de 2019

Perfil

Tite, el DT que logró reconciliar al pueblo futbolero brasileño con su selección

Lunes 8 de Julio de 2019
Tite y el reconocimiento para el público tras coronarse campeón en el Maracaná. (Foto: Juan MABROMATA / AFP)
© Clarín

En apenas tres años consiguió sanar las heridas que quedaron tras el 1-7 con Alemania en el Mundial 2014 con Scolari y el mal paso por la Copa América Centenario con Dunga. El valor de un proyecto.

"Es muy especial ganar en el Maracaná, con nuestra gente, con nuestra familia. Estamos muy satisfechos porque hemos sabido buscarlo muchísimo durante toda la competición. No nos hemos desequilibrado en el momento en el que vinieron las críticas. Conseguimos otra vez conectar a la gente con nosotros. Al fin y al cabo se trata de eso, Brasil es del pueblo y el pueblo unido tiene una fuerza extra". Daniel Alves, el hombre de los 40 títulos en su carrera, le resumió a Clarín después de levantar la Copa América con su selección a los 36 años la importancia del título conseguida en la tarde-noche del domingo. Y apuntó hacia la figura de una persona clave para llegar a este logro: "Tite es el capitán de este barco".

Alves era uno de los futbolistas que supo tocar fondo con la camiseta de la verdeamarela junto a varios de los que hoy volvieron a sonreír Del 1-7 en 2014 con Luiz Felipe Scolari, pasando por la eliminación en la primera ronda de la Copa América Centenario en 2016 con Dunga, a volver a disfrutar de una vuelta olímpica. Todo en no más de cinco años. Del abismo a la reconstrucción, el padre de la levantada es sin dudas Adenor Leonardo Bachi, el entrenador de 58 años que le devolvió el pulso al gigante multicampeón.

Brasil fue campeón en su tierra. Entre polémicas arbitrales y denuncias de corrupción de parte de Lionel Messi y de la Asociación del Fútbol Argentino, el local celebró al final de un camino que no le resultó nada sencillo atravesar. Porque, a pesar de todo y más allá de que llegaba como uno de los principales candidatos, tenía una presión sobre sus espaldas. La eliminación en cuartos de final en Rusia ante Bélgica comenzó a elevar ciertas críticas hacia el equipo. De hecho, al margen de que haya sido ratificado antes de esta competencia hasta Qatar 2022, una eliminación contra la Argentina en semifinales hubiera provocado un fuerte sismo.

Con Zambrano, con el VAR, con efectividad máxima y con algo de suerte, Brasil pasó esa final anticipada y luego se coronó ante Perú jugando ratos de buen fútbol. Desde el juego es un justo laurel. Fue el equipo que demostró mayor regularidad y solidez: terminó invicto y con un solo gol en contra.

"Ya me volví el técnico de la Selección. Dirigir en el Maracaná, en el templo del fútbol y salir campeón... Por eso le doy esa connotación. Es inimaginable, no tengo palabras para describir esta felicidad. Pero cuando estás en pleno trabajo estás lejos del sentimiento, lo disfrutaré cuando vaya a casa", admitió el DT, que seduce con su retórica como pocos. Hipnotiza verlo hablar, gesticular. Seguir su mirada firme y sus manos acompañando lo que dice para darle más énfasis.

Esa fue una de sus principales herramientas para poner sus primeros ladrillos cuando se hizo cargo de una selección en llamas en junio de 2016: el poder de convencimiento. Debió, como primera medida, inflar el ánimo de una generación vapuleada, golpeada y apuntada por el público. Los hizo volver a creer y los mezcló con sangre nueva. ¿Cómo? Con disciplina táctica en el campo. Ordenó las piezas de un Brasil descompuesto. El 4-1-4-1 con el que afrontó las Eliminatorias rumbo al 2018 le dio resultado. Forjó una formación compacta, que volvió a tener una defensa fuerte y que explotó la velocidad por las bandas como arma de destrucción masiva de sus rivales. Y

Le dio a Neymar un papel preponderante, pero siempre dentro de una idea global de equipo. Trató, con éxito, de hacerlo ser uno más. Esta Copa América, con un esquema 4-2-3-1, fue otra prueba superada: sin su estrella (baja por lesión), el trabajo en conjunto fue el pilar del título, el primero del entrenador con el buzo de su país. "Neymar es uno de los tres mejores del mundo, es extraordinario, pero el trabajo de equipo es importante como lo fue importante para Portugal cuando no tuvo a Cristiano Ronaldo en la final de la Eurocopa", explicó.


De 42 partidos dirigidos, ganó 33, empató 7 y perdió 2 (contra Argentina por Eliminatorias y con Bélgica en el Mundial), con 93 goles a favor y apenas 11 en contra. Como local, permanece invicto: 13 victorias y 2 empates. Números inobjetables. Esta Copa fue el 14° trofeo de su carrera. Además, es el primer técnico que gana tres competencias sudamericanas: antes obtuvo la Copa Libertadores y la Sudamericana.

Así y todo, no pudo escaparle a las críticas desde 2018 hasta la previa de este certamen. "La crítica forma parte del proceso para crecer y me queda claro. La divergencia de opiniones es parte de un proceso democrático. Pero hay varias de formas de ganar, de jugar al fútbol y de lo que se dice que es jugar bien. Somos fieles a una idea de fútbol que busca resultados sin dejar de lado el proceso creativo que se traduce en goles", dijo el DT con la Copa América mirándolo al lado suyo en la sala de conferencias del Maracaná, en la que luego se quedó un largo rato hablando informalmente con los periodistas.

Hombre de convicciones fuertes, algún que otro silbido de los ultra bolsonaristas recibió al ser mencionado por la voz del estadio el domingo antes del partido. Claro, Tite expresó abiertamente su postura en contra del actual presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, que en la premiación lo buscó para saludarlo y decirle algo, en una situación que el DT hubiera querido evitar.

Pragmático, directo y, sobre todo, con los pies sobre la tierra, Tite resurgió a Brasil en 3 años. No sin altibajos. No sin sobresaltos. Con trabajo una búsqueda clara y llegada sincera al jugador, protagonista en el campo. Así, hoy celebra su logro más importante, que puede ser el título de la Copa América, pero, como dijo Dani Alves, es sin dudas el hecho de haber reconciliado al pueblo futbolero brasileño con su selección.

Río de Janeiro. Enviado especial.


Fuente: Clarín
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