Viernes 20 de Septiembre de 2019

Deportes

"Un 4-3-3 no puede contener a Tevez": Gustavo Alfaro busca un lugar para el referente

Domingo 6 de Enero de 2019
Fuente: LA NACION - Crédito: Rodrigo Néspolo
© La Nación

Gustavo Alfaro siente orgullo y placer por lo que le toca vivir. No solamente por el hecho de ya ser el entrenador de Boca y asi llevar adelante ese sueño que alguna vez le prometió a su papá cumplir, sino también porque entre sus dirigidos tendrá a Carlos Tevez. El respeto hacia el futbolista de 34 años queda reflejado en cada palabra dedicada a él, así como la admiración por la carrera del atacante. Y para Carlitos se trata de un alivio la llegada del hombre de 56 años: la semana pasada, en su presentación, Alfaro dejó en claro que el referente será un jugador muy importante en su estructura.

Aunque en el diálogo con LA NACION mantuvo esa afirmación, el director técnico dejó varias puertas abiertas al respecto. ¿La causa? Puede que su análisis haya mutado con los primeros entrenamientos físicos de la pretemporada en Cardales: "Carlitos tiene mucho para dar, en varios puntos. Hablé con él de cuestiones futbolísticas, de cosas que me parecían. Él es nuestro abanderado. Ojalá esté como para jugar los 90 minutos de cada partido. Para eso es importante que haga la mejor pretemporada posible. Si está como para un rato, será un rato", sostuvo el rafaelino.

Más allá de las condiciones futbolísticas y físicas que le muestre al nuevo entrenador en los próximos días, no solamente la figura y la jerarquía de atacante pueden pesar en la decisión final. El hambre y las ganas también parecen jugar su partido. Porque acaso se fusionan con las del propio Alfaro: "Él vino de Juventus por la gloria. Después se fue a China y otra vez volvió por la gloria. Carlitos va por todo y yo siento que en ese aspecto estamos en la misma sintonía", destaca el DT.

-¿En qué posición vas a utilizarlo?

-Todavía no empecé a trabajar en lo futbolístico, pero para mí es segunda punta. Una estructura 4-3-3 no puede contener a Carlitos, porque él no está apto para jugar como 9 de punta ni tampoco como extremo. Entonces, deberá tener un atacante delante, jugadores por los costados y volantes por detrás. Veremos cómo puede insertarse.


El entusiasmo por Tevez cambia totalmente cuando la consulta se dirige hacia su pensamiento sobre Fernando Gago, que está empezando a sanarse de la tercera rotura de un tendón de Aquiles y no podrá estar a disposición, al menos, para el primer semestre de su ciclo. En ese instante de la charla el director técnico parece lamentarse.

"Es una situación muy especial. Está en un proceso de recuperación y hay un montón de cosas que son propias de él a la hora de meditarlas, masticarlas y elaborarlas para las decisiones que tome. ¿A quién no le habría gustado tener al mejor Gago?", manifestó Alfaro. Pero al mismo tiempo, esa pregunta volvió a activarlo hacia adelante: "¿Y a quién no le habría gustado tener al mejor Carlitos? Yo quiero trabajar para tener al mejor Tevez".

Boca tendrá en el mando a una persona que piensa en el día por día. O, al menos, en la primera mitad de 2019. Sus ideas de trabajo no exceden los límites. Incluso, cuando el interrogante pasa por el rival de toda la vida y el desafío de revertir la tendencia adversa de los últimos años: "En este semestre no nos toca jugar con River, así que no pienso en eso. Yo ahora estoy obligado a pensar en el corto plazo".

Pero su imaginación sí vuela a velocidades vertiginosas. Y entonces sus ojos se ponen algo brillosos y, al mismo tiempo, se pierden hacia el paisaje. "Si se da, vivir un superclásico sería extraordinario, único e irrepetible. Sería lograr todo en el fútbol. Me emociona pensarlo. Me tomaría 15 segundos de ese momento para mí, para Gustavo Alfaro. No para el director técnico de Boca. Como cuando en el estadio Azteca Arsenal ganó el primer partido de la final por la Copa Sudamericana: esperé que se fueran las 100.000 personas y los jugadores de ambos equipos, me paré en el túnel y contemplé esa imagen. Ahí era Gustavo Alfaro el que disfrutaba de ese templo en el que se había consagrado Diego. Un superclásico será igual. Son cosas que van a quedar grabadas a fuego para toda la vida".


Fuente: La Nación