Sábado, 15 de Diciembre de 2018

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De mochilero a Puma en un año, el inolvidable paso de Juan Pablo Zeiss del ascenso a la elite

Pablo Zeiss busca afianzarse en Los Pumas Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Filipuzzi
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Pablo Zeiss busca afianzarse en Los Pumas

Diciembre de 2017. Juan Pablo Zeiss no sabe lo que quiere. Descansa en Bariloche, su ciudad. Por ahí necesita un tiempo para desconectar la cabeza y pensar. Planifica un viaje como mochilero a Perú sin fecha de regreso. Por primera vez, se va a perder el arranque de la pretemporada con Los Matreros, el club que lo adoptó hace 10 años cuando tomó la decisión de irse a estudiar a Buenos Aires.

Suena el teléfono. Es alguien de la Unión Argentina de Rugby . Palabras más, palabras menos, lo invitan a una concentración de primeras líneas para probarlo. ¿Por qué no hacer el intento? Ese llamado es una oportunidad. Juan Pablo la aprovecha: juega en el Súper Rugby con Jaguares, sin registrar un sólo minuto en el Top 12 de la URBA ; debuta en los Pumas contra los All Blacks en su primera experiencia en un seleccionado nacional y augura una carrera con unos cuantos años como internacional. "Fui a dar lo mejor de mí. No generarme demasiadas expectativas fue la clave para que me fuera bien", recuerda "Bariloche", de 29 años, a LA NACION.

El primer contacto de Juan Pablo con el rugby fue a los nueve años. Un negocio familiar lo había llevado a San Nicolás y él fue uno de los miles de chicos motivados por los Pumas del 99. No prosperó aquel proyecto y se mudaron a Mercedes, Corrientes, la tierra de su mamá. Ahí jugó en el Club Hípico Paiubre. Hasta que a los 16, con sus padres ya separados, Juan Pablo decidió volver a Bariloche porque extrañaba el estilo de vida del sur. Terminó el secundario y jugó en Pehuenes. A los 18, hizo las valijas para irse a estudiar Ciencias Políticas a Buenos Aires. Abandonó a los tres años de carrera ("No me veía ejerciendo") y se inclinó por la gastronomía, una de sus pasiones, y se recibió de chef. ¿Su especialidad? El goulash con spaetzle, receta del abuelo.

"Bariloche" siguió jugando al rugby en Los Matreros, un club más asociado al ascenso de la URBA. Lo interesante es que pasados los 20 empezó a formar como primera línea. La idea fue de Horacio Cuparo, al que conocía de Pehuenes, y se concretó por la necesidad. Faltaban pilares en un partido. "Yo juego", se ofreció, sin entrenamiento ni experiencia en el puesto. No sólo no salió más, sino que se convirtió en un referente. Dos ascensos con Matreros a Primera y un par de convocatorias a un seleccionado B de Buenos Aires alimentaron su currículum durante los siguientes años. Lo mejor estaba por venir.

La oportunidad le llegó después de dos años duros, marcados por las lesiones. Juan Pablo no sabe cómo llegó su nombre a Mario Ledesma . El propio head coach dice que fue Pablo Nieto, entrenador del club, el que le habló de Bariloche. El resto es historia conocida: Zeiss fue invitado a entrenarse con Jaguares y formó parte del plantel del Super Rugby , donde sumó 96 minutos en 10 partidos en su primera temporada como rugbier profesional. "Trato de tomarlo con mucha conciencia, pero a su vez estar enfocado constantemente en el laburo y entrenamiento", admite el pilar de 1.83 m y 120 kilos.

Su ascenso no tuvo freno desde entonces. El debut con la camiseta de los Pumas no podía tener un mejor rival: los All Blacks , por el Rugby Championship . "La previa se me hizo eterna. La cabeza me maquinaba tanto que creo que recorrí toda mi vida en esas horas, desde que empecé a jugar al rugby hasta ahora", admite sobre aquellas horas en Nelson, y guardará dentro suyo la emoción que sintió cuando escuchó el himno argentino; también, la ceremonia de entrega de camiseta, un ritual sagrado que los Pumas realizan en cada bautismo: "Escuchar a Mario y a Agus (Creevy) hablar de mí fue muy movilizante".

Mientras tanto, Zeiss se sigue puliendo bajo un nivel de exigencia que jamás había experimentado. "Este año viene siendo un desafío muy grande. Estoy en pleno desarrollo y me falta para afianzarme. Mario sabe muchísimo y la idea fue ir llevándome de a poco", asegura. Todo un respaldo, sobre todo tratándose de Ledesma, un histórico primera línea de los Pumas, luego reconocido en el mundo rugbístico por su ojo para perfeccionar forwards: "Lo que aprendí es una cosa increíble. Es un aprendizaje constante". Su caso es único: no tenía un historial brillante ni un apellido ilustre; tampoco juega en un club con vidriera. Aun así, algo le vieron. Y él demostró que no estaban equivocados.

Su nombre fue noticia en las últimas semanas porque llamó la atención de Perpignan, de Francia, pero Juan Pablo desestimó el acercamiento porque quiere seguir formando parte del sistema: "Mi interés es mantenerme cerca de los Pumas. Este año fue de mucho cambio e incertidumbre para mí y sería importante arrancar un año con Jaguares con otro panorama, otro recorrido". Resta que resuelva su situación con la franquicia argentina (no tiene contrato, sino una beca). Mientras, ya completó su primera gira europea con los Pumas. Se quedará unos días de vacaciones aprovechando que es su primera vez en el Viejo Continente.

Después de todo eso tiene pensado volver a Bariloche. No regresó desde aquel llamado que le cambió la vida. Ya le avisaron que lo quieren homenajear por ser el primer barilochense de la historia en jugar en los Pumas. "Quizá no tomé tanta conciencia", dice, con la sinceridad del que no le cayó la ficha. Sí hay algo de lo que ya tomó conciencia. Un año después, en diciembre de 2018, Juan Pablo Zeiss ya sabe lo que quiere.



Fuente: La Nación
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