Domingo, 16 de Diciembre de 2018

Una expresión tribunera

Las mejores historias de las canciones de cancha

"Brillará blanquiceleste...", gritan los hinchas de Racing. (Foto: Marcelo Carroll).
© Clarín

El grupo santafesino Los Lamas rescató la melodía que ahora acompaña el "hit" que involucra al presidente Macri.

No hay mejor escenario donde escenificar la grieta que una cancha de fútbol. Alentar al propio, denostar al adversario. La rivalidad se manifiesta en el campo y en la tribuna. Después de mucho tiempo reapareció la figura política como destinataria de los coros, pero no es una novedad. “¡Pe-rón! ¡Pe-rón!” se desafiaba en tiempos de proscripciones. “Se va acabar/se va acabar/la dictadura militar”, floreció en los tablones cuando el Proceso se debilitaba irremediablemente. Y se gritaba “...de la mano de Alfonsín” en la primavera democrática. Se canta, se grita, se expresa espontáneamente o con premeditación. Es ahora Mauricio Macri quien recibe el hit de la época.

“Es tiempo de alegrarnos” fue un tema pegadizo que firmaron Sheriko, José Brindisi y Horacio Malvicino a mediados de los ‘70. La melodía se incluyó en el spot del gobierno de Isabel Martínez (ya muerto Perón) y el tema completo se editó en vinilo en 1975. Se hizo popular entre las hinchadas, desapareció del repertorio, volvió y hace diez años lo rescató el grupo santafesino Los Lamas. De vez cuando volvía a sonar. “Toquen los pitos y matracas al compás” mutó en letras casi siempre agresivas: “A estos p.... les tenemos que ganar”. Alguien incluyó al presidente en la última versión. Y las redes sociales hicieron el resto.

No hay datos ciertos que certifiquen que haya sido hija de una hábil maniobra para evitar el silencio impuesto, pero el asunto es que se logró valorizar la marcha peronista desde el fútbol. “En el Este y el Oeste, en el Norte y en el Sur, brillará blanquiceleste, la Academia Racing Club”, se cantó (y tiene vigencia) en una vereda de Avellaneda. En la otra se insistía en que “...será siempre Independiente, el orgullo nacional”. Desde mucho antes las hinchadas se habían apropiado de los compases de “adelante, radicales”. Tampoco se sabe si hubo intencionalidad en los ‘40 cuando los hinchas de Boca entonaban “Yo te daré/te daré una cosa/una cosa que empieza con B.../¡Boyé!”. El tema vino importado de España donde en el apogeo del franquismo se le agregó letra a un viejo vals de un autor ruso: “...te daré niña hermosa, una cosa que empieza con C...¡Café!”. Las gentes de derecha decían que ese “café” era acrónimo de Camaradas Arriba Falange Española y que el tema fue una forma de identificarse políticamente.

Más acá en el tiempo, en plena actividad de la ETA, que solía atentar con explosivos en los automóviles de sus víctimas, la hinchada del Bilbao amedrentaba a los referís: “Arbitro esta noche, mira bajo el coche...” En Argentina es ampliamente conocido aquello de “...mi buen amigo, esta campaña volveré a estar contigo...” La melodía se originó en un aviso de TV de la dictadura del ‘81 referido al Operativo Sol por el cual se recomendaba no llevar a las mascotas de vacaciones y el pobre pibe dejaba a su perro en casa mientras iba a la playa cantando “Boby, mi buen amigo, este verano no podrás venir conmigo... “.

Nada es nuevo, parece. Ni un fenómeno local. Se cantó contra las dictaduras en Uruguay y en Chile. En Brasil se hizo coro el “diretas, ja” (directas, ya), en los ‘80. Si el Barcelona juega la final de la Copa del Rey, con Juan Carlos o ahora con Felipe en los palcos, habrá silbidos. Por derecha o por izquierda, en los estadios europeos se escucharán estribillos políticos, por lo general más cercanos a reivindicar la afiliación propia que a manifestarse como opositores.

Eduardo Archetti fue un antropólogo argentino (1943-2005) que dedicó gran parte de sus investigaciones a los comportamientos sociales en las canchas. En su obra pueden encontrarse caminos que expliquen por qué se canta lo que se canta. También en la de otros inquietos que le siguieron en esa búsqueda. Por lo general, las hinchadas buscan la reafirmación identitaria y puede afirmarse que las argentinas son de las más creativas. No es lo mismo escuchar “Este partido lo vamos a ganar” repetido dos o tres veces y después el silencio que asistir a esa misa pagana cuando se oye el “Y dale, dale dale Boca...” con el ritmo del vals Desde el Alma, de Rosita Melo. Es sólo un ejemplo.

De "Matador" a “Yo te quiero dar”, de "Beso a beso” a “Cuando los santos vienen marchando”, cualquier pentagrama parece hecho a la medida de cada quien. Chico Novarro no sabía que “Camaleón” sería un hit tribunero como tampoco Palito Ortega sospechaba que su “Voy cantando” sería el futbolero “Despacito, despacito, despacito...les rompimos el c.....” . Ni los hermanos Fogerty alentaban que el “Bad moon rising” de su Creedence reverdecería con el “Decime qué se siente”. Suena naif aquel “la gente ya no come para ver a Walter Gómez”...

Se sabe que los europeos no suelen sostener su aliento durante los partidos, salvo excepciones. Pero brindan espectáculos conmovedores cuando su equipo pisa el césped o cuando homenajean a algún jugador. Los de Liverpool se llevan el Oscar. Sólo hay que recurrir a YouTube para ver cuando entonan “You’’l never walk alone” (Nunca caminarás solo). Conocer lo que dice la letra es aún más impactante. Y la historia de la canción, un canto al romanticismo. Pertenecía a la comedia musical Carrusel que fue llevada de Broadway a Inglaterra en la posguerra y terminó adoptada por los hinchas rojos.

Guantanamera es fuente inagotable en todo el mundo. “One team in London, its only one team in London...” ("Hay un solo equipo en Londres...") enloquecen los del West Ham, más fervorosos que los de Chelsea, Tottenham o Arsenal. Ahora en los primeros planos por el rendimiento del equipo de Guardiola, los del City homenajean a los argentinos: “We’ve got Nicolás Otamendi/we’ve got Kun Agüero too they’re our argentinian blues” (“Tenemos a Nicolás Otamendi, tenemos al Kun Agüero. Son nuestros argentinos azules”).

En Italia también conmueve cuando la Curva Sud del Olímpico recibe a la Roma. Mal vistos por todas las otras hinchadas, los de la Vecchia Signora de Juventus no tienen más remedio que aceptar “chi non salta, juventino é”, la versión italiana de “el que no salta es un juventino...” En España se estremece el Camp Nou cuando los catalanes entonan “Tot el camp es un clam, som la gent Blau Grana” ("todo el campo es un clamor, somos la gente blaugrana"). Y las palmas son para el Atlético de Madrid. Los argentinos del club, sobre todo el “Mono” Burgos, ayudante de Simeone, les dieron clases de teoría y solfeo de cómo se tiene que cantar en una cancha y ahora lo hacen “a la argentina”. Las cabeceras (llamadas fondos) ya no se saludan como antes. “Hola Fondo Norte...” cantaba una y respondía la otra “Hola Fondo Sur” recuperando el “Hola don Pepito” de Gaby, Fofó y Miliki. En el Wanda también suele escucharse la melodía que aquí le dedican al presidente...



Fuente: Clarín
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