Miércoles 29 de Enero de 2020

Columnistas

Un gabinete con experiencia de gestión y de sesgo porteño

Sábado 7 de Diciembre de 2019
El flamante Gabinete del presidente electo
© BAE Negocios

Opinión

El Gabinete muestra un equipo cercano a Alberto Fernández y con experiencia en la gestión. No se trata de paracaidistas ni de gente nueva. Hay caras conocidas, tanto del gobierno de Cristina como del de Néstor, e incluso de antes, como el nuevo secretario de Asuntos Estratégicos Gustavo Béliz (ex ministro del Interior de Menem) o el ministro de Trabajo Claudio Moroni (que reemplazó al propio Alberto en la Superintendencia de Seguros).

Una excepción, en este sentido, es Martín Guzmán, que es un académico sin función pública previa, discípulo del Nobel Joseph Stiglitz y con una visión antineoliberal. Su principal objetivo de gestión será el problema de la deuda, con un perfil de negociador. La política económica en sí, por otra parte, estará en manos de Matías Kulfas (Desarrollo Productivo) y de Miguel Pesce (Banco Central), que serán los encargados de traer los dólares que Alberto pidió.

Sobre Guzmán me atrevo a decir que una vez que cumpla su rol respecto de la deuda puede que no tenga más nafta para otra cosa, como es muy común con los ministros que entran en situación de crisis económica y que se desgastan luego de hacer su trabajo.

Otra novedad es Sabina Frederic, cuyo nombramiento en Seguridad sorprende por tener una profesión atípica para el cargo, como es ser antropóloga.

Desde el punto de vista territorial, hay un sesgo porteño, porque naturalmente el presidente electo viene del PJ de Capital y su base principal ha sido esa.

Además es un gabinete más nestorista que cristinista, aunque hay un relativo equilibrio entre ambos perfiles. A los varios nombres que han pasado por el primer gobierno kirchnerista se le suman algunos otros más cercanos a Cristina como Juan Cabandié (Ambiente), Victoria Tolosa Paz (al frente del Consejo Federal de Políticas Sociales), Eli Gómez Alcorta (en el Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad) o Luis Basterra (Agricultura).


En ese sentido, no hay nadie que a Cristina le parezca antipático. Alberto no tuvo un intento de diferenciarse de ella, como se ve con el nombramiento de Carlos Zannini como Procurador del Tesoro. Tampoco veo que Cristina le haya impuesto nombres. Ella tendrá mucha influencia en el Congreso, pero a nivel de Gabinete la última palabra es del Presidente.

Aunque en los medios había una expectativa mayor respecto de que Sergio Massa obtendría más cargos, no creo que esté disconforme. Además de Mario Meoni en Transporte, Alberto nombró a Malena Galmarini al frente de AySA, y Daniel Arroyo (Desarrollo Social) y Guillermo Nielsen (en un lugar clave para generar divisas como YPF) son hombres cercanos a él. Hubo regalos para todos.

A diferencia del gabinete de Macri, no veo que ningún ministro tenga el sesgo de CEO o de empresario exitoso. Claramente son, en cambio, dirigentes políticos profesionales que vuelven al gobierno después de haberlo dejado, algunos hace muy poco.

*Politólogo


Fuente: BAE Negocios