Jueves 23 de Mayo de 2019

Entrevista al rector de la Universidad Pedagógica Nacional

Adrián Cannellotto: "La UNIPE viene a fortalecer las necesidades que tenemos en materia pedagógica"

Adrián Cannellotto, rector de la Universidad Pedagógica Nacional (UNIPE).
© Perfil.com

Educación conversó con el rector de la Universidad Pedagógica Nacional (UNIPE), Adrián Cannellotto, acerca del aporte de la joven universidad al sistema de educación superior y los desafíos actuales de la formación docente.

Domingo 21 de Abril de 2019

En el año 2006 se creó la UNIPE como Universidad Pedagógica Provincial con el fin de desarrollar la investigación y la formación docente. Al centrarse en lo educativo y pedagógico, la flamante universidad ocupó un espacio vacante en el sistema universitario argentino.

Desde su origen, la UNIPE planteó, desde una perspectiva de derechos, renovar y transformar la cultura pedagógica. Al constatar que la mayor parte de los docentes de los tres niveles educativos no contaba con titulaciones universitarias, buscó hacer posible ese acceso a la educación superior.

En 2009, se designó a Adrián Cannellotto como rector de la Universidad. Bajo su gestión -que aún continúa-, se buscó extender el proyecto a todo el ámbito nacional. Fue así como en 2015 se logró la sanción de la Ley de Nacionalización de la UNIPE provincial y la creación de la Universidad Pedagógica Nacional.

En diálogo con el suplemento Educación, Cannellotto profundizó acerca del aporte de la universidad al sistema de educación superior, las ventajas de ser una joven institución, la organización de las aulas en la actualidad y los desafíos de la formación docente.

- El 31 de marzo de 2019 se cumplieron cinco años del reconocimiento nacional al proyecto pedagógico de la UNIPE, que más tarde posibilitaría la creación de la Universidad Pedagógica Nacional (UNIPE). ¿Cuál cree que es el principal aporte de la UNIPE al sistema universitario argentino?

- La UNIPE es una de las tres universidades nacionales que podríamos llamar “temáticas”. Es una novedad para el país porque viene a fortalecer las necesidades que tenemos en materia pedagógica. Es una universidad para formar a un colectivo de los más numerosos e importantes, y en este sentido, somos también una novedad para los docentes. La mayor parte viene a completar su formación con titulaciones de postgrado, ya que asistir a la universidad no fue una opción para ellos. En un momento en el cual crecen los niveles educativos de la población, que los docentes y otros agentes del sistema cuenten con formación universitaria es un segundo aporte.

Como tercero, subrayaría la investigación pedagógica y educativa. Nos falta desarrollar la investigación en estas áreas. Disponer de una institución que concentre recursos para investigar en un área tan relevante para el país, es crucial. Por último, destacaría la producción de materiales como modos de aplicar y hacer circular el conocimiento, ya sea para la formación de estudiantes, la tarea docente en las aulas, la discusión especializada o la pública.

- ¿Considera que la UNIPE, al ser una universidad joven, posee una ventaja en relación a generar propuestas académicas ligadas a los desafíos que presentan las nuevas tecnologías en el desarrollo humano, económico y social?

- Nos ocupamos de comprender y aprovechar el aporte que los saberes digitales traen al mundo educativo. Desarrollamos UNIPE Digital como espacio para la investigación, la formación y la experimentación. Desde los inicios, utilizamos software y hardware educativos en las formaciones. Es decir, incorporamos a la enseñanza software como el Geogebra o laboratorios virtuales, impresoras 3D, placas Arduino, programación y robótica.

Necesitamos comprender realmente hasta dónde aportan o renuevan la formación de los estudiantes, de qué manera favorecen otras relaciones con los saberes, cómo impactan en la dinámica escolar.

Nacimos como universidad bimodal, conjugando presencialidad con virtualidad, siendo absolutamente necesario para abarcar a la provincia de Buenos Aires y al territorio nacional. Así como para atender a nuestros destinatarios que trabajan al mismo tiempo que estudian. Flexibilizar la cursada requiere incorporar una apoyatura en aulas virtuales o contar con la opción a distancia.

- Suele decirse que, más allá de todos los cambios, el aula sigue organizada de la misma forma que en el siglo XIX. En este sentido, ¿considera que la escuela es una institución que debe resguardar lo mejor de la tradición educativa frente a los estímulos de la innovación, dejarlos entrar paulatinamente o buscar una alternativa de equilibrio?

- Nuestros sistemas educativos se enfrentan con dificultades de distinto orden. Hay una insatisfacción social respecto de lo que hace y produce la escuela que no se limita a nuestro país. En general, no se parte de un análisis profundo de la “cuestión escolar”, sino que se definen políticas en función de los resultados de las evaluaciones nacionales e internacionales del rendimiento escolar.

La escuela no es un sistema cerrado y aislado, ajeno a los cambios sociales que están ocurriendo en el país, ni a los cambios epocales de escala global. Como cualquier institución, tiene que poder interactuar con las particularidades de un contexto que la excede y que, en muchos casos, la cuestiona. Esa interacción debe ser selectiva, como una cierta “capacidad de juzgar” que actualice la pregunta por las posibilidades y el alcance de lo educativo en nuestras condiciones.

Uno de los problemas que enfrentamos como educadores es el de asegurar el acceso y la apropiación del conocimiento por igual para todos. La posibilidad de asegurar un piso básico de conocimientos está vinculada con la construcción de otra relación con los saberes que la escuela está en condiciones de poner en juego. Cuestiones como éstas son las que reclaman de parte de la política educativa capacidad para interpelar propositivamente lo emergente en nombre de la formación.

Por último, la idea de innovación supone tener presente que nuestras sociedades están moldeadas por los modos que encontramos para resolver los problemas. Estos modos tienen arraigo en una historia y en nuestras tradiciones pedagógicas que no se pueden ignorar. Hay allí un modo de proceder, de operar, de definir y de encauzar problemas y soluciones. Nuestro desarrollo como país y la innovación en cualquier campo se produce cuando hay apropiación y reconocimiento. Para eso hay que evitar falsos atajos y hacer emerger procesos de desarrollo a partir de nuestra historia laboral, pedagógica y tecnológica.

- Para concluir, ¿cuál cree que son los principales desafíos para la formación de los docentes en la actualidad?

- Son muchos. Por un lado, es necesario modificar la forma en que se relaciona a los docentes con los saberes a enseñar y para enseñar. La formación inicial tiene que ligar a quienes eligen la docencia con la investigación, con las preguntas de la comunidad académica de referencia del saber a enseñar y con los métodos que esa comunidad moviliza para responderlas. Es este vínculo con el saber a enseñar el que genera las condiciones para atender a las diferencias socio-culturales de los estudiantes en vistas a que aprendan. Cuando los docentes se acercan a UNIPE vienen buscando herramientas para solucionar los problemas en sus aulas.

Tenemos que generar condiciones en las instituciones formadoras y en las escuelas para acompañar la reflexividad sobre la actividad docente, favorecer la apropiación de saberes prácticos y expresar esto en una carrera docente en servicio.



Fuente: Perfil.com
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