Jueves 21 de Marzo de 2019

Estilos

Mirar hacia atrás en busca de sosiego

El anticuado encanto de las plumas estilográficas ha llamado la atención de los milenios que buscan comodidad.
© Clarín
Viernes 11 de Enero de 2019

Los millennials, ese grupo de individuos de entre 25 y 35 años que llegaron a la madurez con Internet, están hambrientos de paz interior y tiempo sosegado.

Allí es donde entra la pluma fuente. La antigua herramienta de escritura parecía condenada a la muerte tras la llegada del bolígrafo en los 60 y del teclado más tarde. Sin embargo, su encanto a la antigua ahora brinda un oasis bienvenido de tanto tecleo y deslizamiento del dedo.

“La gente describe el introducir su pluma al tintero para cargarla de tinta y limpiar el plumín como una experiencia tipo zen”, dijo Stephen Brown, un psicólogo de 34 años en Red Deer, Alberta, Canadá, a The New York Times.

Curiosamente, las mismas fuerzas que relegaron a la pluma fuente a las colecciones empolvadas de hombres de la tercera edad han sido las que la revivieron para una generación más joven. El canal en YouTube de Brown, en el que reseña plumas, tiene más de 45 mil suscriptores.

Steve Birkhold, director de Universal Luxury Brands, dijo que el negocio se había triplicado desde que adquirió los derechos de distribución en Estados Unidos de Lamy, el fabricante alemán de lapiceras.

Así que lo viejo vuelve a ser nuevo. Y eso no es problema para Katy Klassman, de Washington, quien adora su pluma fuente tanto como un libro impreso y un baño en la bañadera. “Quizás nací en el siglo equivocado”, dijo a The Times.

Recuerda cuando su abuelita se bañaba con esponja y un jabón lleno de fragancia. “Se me hacía la mujer más glamorosa del mundo”, dijo.

Ahora, los baños son promovidos como zonas libres de dispositivos, escribió Ruth LaFerla en The Times, como remansos de la sobrecarga sensorial.

“El baño en bañadera hoy es reconocido como una forma de terapia”, dijo Lucie Greene, pronosticadora de tendencias, a The Times.

Los consumidores han estado comprando ávidamente aceites y pociones que prometen un baño de lujo. Lush, fabricante de cosméticos, vio duplicar las ventas de sus bombas para baño en tres años, de poco más de 8 millones a más de 15,6 millones en 2018.

Todo esto es parte de una industria del bienestar que creció 12,5 por ciento de 2015 a 2017, a 4,2 millones de millones de dólares, de acuerdo con un reporte de 2018 del Global Wellness Institute, en Miami.

El intenso deseo por el cuidado de uno mismo se extiende al dormitorio. Al igual que los baños de bañera, está renaciendo la inmersión en ruido blanco, con una proliferación de apps y dispositivos que generan una variedad de sonidos para ayudar a quienes tienen el sueño ligero a dormir profundamente toda la noche.

Mynoise.net, un generador de sonido online, tiene más de un millón de vistas de página al mes, de acuerdo con The Times. Entre sus pistas: interior de auto, buque petrolero y lavandería.

El ruido blanco “es una de las primeras cosas que oímos desde nuestro primer momento de existencia, in útero”, dijo Fred Maher, un productor musical, a The Times.

Esa podría ser la razón por la que Param Dedhia, director de medicina del sueño en el Canyon Ranch, en Tucson, Arizona, ha equipado todas sus habitaciones con Marpac Dohms, una máquina de ruido blanco inventada en 1962.

“No tenemos que tener una pastilla para cada mal”, dijo. “Si todos pudiéramos autososegarnos, sería más fácil manejar todo el otro caos”.



Fuente: Clarín
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