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Efecto dominó

El mundo sufre la crisis inmobiliaria de China

b46898a3-ad2e-483c-9a34-e932029f79f4|A real estate agent at a show apartment in Center Park, a 22-building complex built in Jurong, China. (Lam Yik Fei for The New York Times)
© Clarín
Viernes 11 de Enero de 2019

JURONG, China — Para Hu Peiliang, Jurong era una ciudad de grúas de construcción, hormigón y oportunidades. Estaba tan seguro de que Jurong se hallaba en el umbral de un auge, que se mudó allí con su familia en 2017.

Hu, de 31 años y corredor de bienes raíces, apuntó recientemente hacia un edificio nuevo tras otro. Se han construido cuadras nuevas de la ciudad, se han colocado cruces peatonales y semáforos de la noche a la mañana. Un desarrollo que abarca varias cuadras, llamado Yudong International, incluirá 120 edificios cuando esté terminado.

Pero, ¿quién comprará todos esos departamentos? “Eso mismo me preguntaba yo”, afirmó Hu. Desde julio, ha vendido sólo unos cuantos. Los departamentos que nadie quiere están causando estragos en la economía china, y en consecuencia, están minando el crecimiento por todo el mundo. La venta de inmuebles está en baja. Los departamentos se están quedando sin vender. Los desarrolladores que apostaron en grande en el mercado se están tambaleando bajo miles de millones de dólares en deuda.

China enfrenta una desaceleración económica provocada por los esfuerzos para frenar la deuda y exacerbada por la guerra comercial con Estados Unidos. Pero cualquier solución tendría que lidiar con los problemas inmobiliarios. Más de uno de cada cinco departamentos en ciudades chinas —unos 65 millones— está desocupado, estima Gan Li, catedrático en la Universidad Sudoeste de Finanzas y Economía, en Chengdu.

En lugares como Jurong, algunos desarrolladores inmobiliarios han bajado los precios de los departamentos nuevos para estimular las ventas o reducido gastos para ahorrar dinero. Eso socava el valor de las propiedades de los primeros compradores, que están saliendo a la calle para protestar.

En octubre, docenas de compradores de departamentos en Jurong se reunieron afuera de la oficina de ventas de Center Park, un complejo residencial de 22 edificios publicitado por el desarrollador Country Garden como la versión china del Central Park en Manhattan. Guardias de seguridad bloquearon la entrada para evitar que los manifestantes irrumpieran en el edificio para exigir la devolución de su dinero.

El desarrollador aseguró que “haría los arreglos necesarios” para satisfacer a los compradores furiosos.

“Estoy muy enojado”, aseveró Jia Rui, de 24 años, quien compró un departamento en Center Park en 2017. Cuando se enteró que departamentos similares se ofrecían después casi a mitad de precio, sintió impotencia, recordó.

Por otro lado, añadió, Jurong tendrá una línea del metro que la unirá con Nanjing, una ciudad importante, para 2023. “Tal vez el precio vuelva a subir para entonces”, manifestó.

La desaceleración actual se deriva en gran medida de un auge de tres años en la construcción impulsado por el aumento de precios en muchas ciudades.

Los bienes inmuebles son la fuente más grande de riqueza para las familias en un país con reglas estrictas contra la transferencia de dinero al extranjero y un mercado accionario volátil. A veces representa hasta un 85 por ciento de los bienes de una familia, dicen algunos investigadores.

Como esa provisión de riqueza luce cada vez más inestable, la gente está furiosa. En respuesta, los funcionarios chinos flexibilizaron los requisitos para hipotecas, relajando las restricciones sobre cuándo pueden los dueños revender sus propiedades y facilitando que los alumnos universitarios sigan viviendo en las ciudades donde están estudiando tras graduarse, lo que potencialmente incrementa la demanda.

Algunos desarrolladores han reembolsado a los compradores la diferencia entre el precio actual y el que pagaron.

Hu y su amigo Wang Liwei vendían casas en Nanjing antes de mudarse a Jurong, de 600 mil habitantes, una ciudad pequeña para los estándares chinos. Si los precios eran tan altos en Nanjing, simplemente les pareció lógico a ambos que los compradores potenciales que no podían costear una vivienda allí voltearían a ver a Jurong.

En 2016, se vendieron 49 mil departamentos en Jurong. El promedio anual se aproxima más a los 4 mil, de acuerdo con Huifeng Li, un funcionario de investigación en Nanjing. Hoy, la mayoría de los compradores son especuladores.

En Center Park, hombres con guantes blancos esperan para recibir compradores potenciales. Sin embargo, hay pocos clientes. Al fondo de la oficina, una docena de agentes inmobiliarios miran fijamente sus teléfonos.

Tras una visita guiada a los departamentos muestra, Wang comentó en voz baja, “nunca les compraría un departamento a ellos”.



Fuente: Clarín
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