Martes 18 de Junio de 2019

Ciencia

El misterio de los microbios subterráneos bajo la lupa

Candidatus Desulforudis audaxviator, las células en forma de varilla de color azul púrpura, sobrevive con hidrógeno. (Greg Wanger, California Institute of Technology; y Gordon Southam, University of Queensland)
© Clarín
Viernes 11 de Enero de 2019

En la superficie, el agua en ebullición mata a la mayoría de los seres vivos. Pero Geogemma barossii es una cosa viviente de otro mundo, a gran profundidad dentro del nuestro. El agua hirviendo —a 100 grados centígrados— sería casi glacial para esta criatura, que prospera a los 120 grados. Ningún otro organismo es conocido por poder vivir en un calor tan extremo.

Es uno de muchos microbios misteriosos de un vasto hábitat subterráneo. En la última década, varios científicos formaron el Observatorio del Carbono Profundo para encontrarle sentido a estos hábitats ocultos.

Con taladros de alta tecnología, vehículos submarinos de operación remota, tubos de recolección, tecnología del ADN y modelado por computadora, los investigadores exploraron volcanes, minas de diamantes, aguas termales del fondo marino, volcanes de lodo submarinos y otros sitios extremos debajo de nuestros océanos y continentes.

Unos 200 a 600 octillones (200 a 600 seguido por 27 ceros) de microbios viven debajo de nuestros continentes y más habitan bajo el fondo del mar. Juntos pesan el equivalente de hasta 200 millones de ballenas azules y mucho más que todos los 7,5 mil millones de humanos. La diversidad subterránea rivaliza con la de la superficie, y la mayoría de los organismos subterráneos aún no ha sido descubierta.

Las comunidades microbianas varían entre los hábitats —ya sea enterradas bajo sedimentos o la corteza de azufre en el lecho marino, o encerradas dentro de granito, basalto, arenisca o barro debajo de los continentes.

Incluso hay algunos hongos y organismos multicelulares, como insectos y gusanos, que viven a gran profundidad bajo el suelo.

Los quimiolitoautótrofos hacen una especie de fotosíntesis sin sol y respiran lo que haya a su alrededor.

Candidatus Desulforudis audaxviator, una bacteria azul cobalto en forma de varilla, respira lo que se libera cuando ciertas rocas se topan con el agua: “tome una roca. Métala en agua. Si la calienta un poco, ni siquiera con calor extremo, producirá todo lo que la vida necesita para continuar”, dijo Karen Lloyd, microbióloga de la Universidad de Tennessee, en Knoxville.

Los microbios subsuperficiales podrían reproducirse sólo cada 30 años, o más. Si los nutrientes escasean, entran a una etapa durmiente. Pueden pasar decenas a miles de años para que una nueva población reemplace a la anterior.

La química en la subsuperficie profunda sostiene la vida y los microbios que viven en las profundidades parecen compartir un ancestro común con los habitantes de la superficie. La química inicial de la Tierra, antes de que el oxígeno se volviera abundante hace miles de millones de años, puede haber sido similar a la biósfera de la subsuperficie profunda. Eso llevó a los científicos a preguntarse si allí podría haber sido donde inició la vida.

Al modelar la biósfera de la subsuperficie profunda y cómo las reacciones químicas podrían dar origen a la materia orgánica, los investigadores esperan aclarar si la vida surgió en la superficie o en las profundidades.

Otros se preguntan si entender la vida en la subsuperficie podría apuntar a la vida en otras partes del sistema solar, como Marte o Europa, una de las lunas de Júpiter.



Fuente: Clarín
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