Viernes, 20 de Julio de 2018

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Casi una tragedia: las bombas de agua que drenaban la cueva en Tailandia fallaron al final de la operación y todo se volvió a inundar

Según revelaron buzos australianos a The Guardian, aún había 100 socorristas en el complejo subterráneo, cuatro de ellos dentro de cuevas profundas, cuando sucedió el desperfecto y comenzó el anegamiento. Se produjo un dramático escape

El éxito de la operación de rescate de los 12 niños y su instructor de fútbol atrapados en una cueva en Tailandia fue rotundo, pero hasta el último momento los peligros siguieron acechando y por poco se evitó una verdadera tragedia.

Según reveló el periódico The Guardian este miércoles, apenas unas horas después de que el último niño fuera rescatado del complejo Tham Luang, las bombas usadas para drenar el agua, vitales en todo el proceso para evitar mayores inundaciones y abrir el camino para la salida, colapsaron.

El fallo en la bomba principal ocurrió cuando aún había socorristas dentro de la oscura cueva retirando las casi 20 toneladas de equipos que se usaron en el operativo.

Inmediatamente el nivel agua empezó a subir, y entonces los rescatistas que permanecían en la cámara 3, a mitad de camino entre la salida y el lugar donde los niños fueron hallados, comenzaron a gritar y a correr hacia el terreno más alto, según relataron tres buzos australianos.

"Empezamos a ver todas estas linternas avanzando hasta la subida y el agua estaba llegando, subía considerablemente", explicó uno de ellos que habló en condición de anonimato.

En total, había todavía unas 100 buzos, médicos y rescatistas adentro de la sección más "segura" de la cueva, a un kilómetro y medio de la entrada y sin haber sufrido inundaciones.

En un escape dramático, lograron cubrir la última distancia hacia la superficie y evitar una tragedia que por poco tiempo no alcanza al anterior operativo de rescate de los menores.

Los niños y su entrenador, pertenecientes al equipo de fútbol infantil Mu Pa ("Jabalíes salvajes"), fueron evacuados en tres días. Los primeros cuatro emergieron el domingo y los últimos cinco el martes.

La compleja operación involucró a 19 buzos experimentados que calzaron el equipo a cada uno de los menores y su entrenador y los guiaron a través de 3,2 kilómetros de estrechos canales y recovecos inundados.

En tiempo récord los rescatados debieron aprender a bucear y prepararse mentalmente para un camino lento y peligroso hacia la superficie.

Las bombas de agua fueron esenciales en todo el proceso para evitar que el nivel del agua aumentara producto de las intensas lluvias traídas por la temporada del Monzón.

Además permitieron, con el tiempo, drenar ciertas cámaras y permitir que algunos tramos se hicieran a pie, acelerando la extracción. De las 11 horas iniciales, se pasó luego a cinco horas para cubrir el trayecto.

Los menores buceaban junto a un buzo experto en las partes sumergidas de la cueva, y eran llevados en una camilla cuando el trayecto se podían hacer a pie. Imediatamente después de salir del complejo subterráneo fueron llevados al hospital Chiang Rai.

Un rescate peligroso y a contrarreloj

Los "Jabalíes salvajes" habían quedado atrapados el 23 de junio cuando ingresaron a la cueva Tham Luang, un popular atractivo turístico, y el aumento repentino del agua les impidió regresar.

Tras estar desaparecidos una semana, fueron finalmente hallados por un grupo de buzos y entonces las autoridades de Tailandia comenzaron a planear su rescate con ayuda de numerosos expertos internacionales.

Los socorristas les llevaron comida, medicinas, mantas y luces artificiales a la cueva para facilitar la espera.

En un principio se esperaba que los niños podrían pasar hasta cuatro meses encerrados, hasta que la temporada del Monzón terminara y el agua drenara naturalmente.

Pero finalmente se decidió encarar el audaz rescate contrarreloj, ante la amenaza de que las fuertes lluvias, que recién comienzan, inundaran el sector de la cueva en el que se habían refugiado.

Afortunadamente el operativo fue un éxito, aunque la semana pasada se lamentó la muerte de Samarn Kunan, un socorrista que se quedó sin oxígeno mientras instalaba equipos en la ruta que cubrirían los niños.

El país entero rindió homenaje a este ex marine de la armada de Tailandia que dio su vida para evitar una tragedia mayor que estuvo, hasta el final, cercana.

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Fuente: Infobae