Sábado 19 de Octubre de 2019
Esto está pasando ahora:

Análisis

La soja queda como yuyo

Miércoles 10 de Julio de 2019
La soja en su punto de madurez, este año al final de la campaña que terminó con rindes récords, a la vanguardia mundial. (Foto: JUAN JOSE GARCIA)
© Clarín

Las perspectivas para la agroindustria van mejorando. Las enormes posibilidades que abre el acuerdo UE-Mercosur para las economías regionales. El compromiso de eliminar retenciones.

Parece que se van alineando los planetas. A pesar de las dificultades, la perspectiva para el campo y la agroindustria va mejorando. A esta altura, no hace falta aclarar que cuando le va bien al sector, le va bien al país. Pruebas al canto: la estabilidad cambiaria es consecuencia del ingreso de divisas fruto de la gran cosecha. No “estamos embuchados”, como diría el ex presidente de Uruguay Pepe Mujica, pero lo cierto es que los dólares siguen fluyendo.

Y también van fluyendo las ventas de insumos para una campaña que hará historia, que se financia con la liquidación de los stocks de granos y con el apoyo financiero de la banca pública y privada. Las ventas de bienes de capital, maquinaria agrícola, camionetas, galpones, instalaciones para cerdos, y todo lo que tiene que ver con el valor agregado en origen, serían mucho mayores si este no fuera un año político.

La memoria de la impericia y la exacción se renueva con cada aparición de los candidatos K. El infantil spot “naranja mandarina” de Kicillof fue el hazme reír del fin de semana largo. No hizo más que abonar la convicción de que si el candidato a gobernador de una provincia eminentemente agropecuaria no sabe distinguir entre las dos frutas más abundantes en San Pedro, puestas en una bolsa, menos las conocerá en planta. Es el único nubarrón en el horizonte.

Esta semana, hay nuevos elementos para el optimismo. El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea es de una dimensión colosal. Poco a poco, se van conociendo los detalles y la letra chica, confirmando que el acceso a un mercado de 500 millones de seres humanos con un PBI per cápita de 30.000 dólares anuales abrirá enormes posibilidades a los productos tradicionales, y a los que proveen las economías regionales.


Pero hay algunos colaterales que adquieren también gran importancia. Uno es el de los derechos de exportación. Ante la exigencia europea, el bloque del Mercosur se comprometió a eliminarlos. ¿Por qué la UE planteó esto? La razón es que este impuesto a las exportaciones origina una distorsión en el comercio. Argentina es el único país sudamericano que aplica derechos de exportación, así que el planteo le pegó de lleno. Se explicó que la retención para todos los productos terminará en diciembre del 2020, pero que se mantendrían los de la soja en un nivel del 14%. Parece que eso no le gustó mucho a los europeos, pero comprendieron finalmente el argumento de las urgencias fiscales.

El entredicho es interesante. Recuerdo que cuando se reimplantaron las retenciones, en 2002, como siempre como “medida transitoria”, le pregunté a Roberto Lavagna (por entonces ministro de Economía) si los europeos no reclamarían contra la importación de pollos y otros productos de valor agregado. Se había generado un diferencial arancelario que podría esgrimirse como una distorsión que favorecía al sector. Lavagna, que había sido anteriormente embajador argentino ante la UE, respondió que no existían antecedentes en la OMC de que los derechos de exportación fueran considerados subsidios. Parece que con el tiempo la mirada fue cambiando y han caído en desgracia. En buena hora.

La pena es que por ahora la distorsión persiste. Es demasiado grande una brecha del 14% entre la soja y los demás cultivos. Los productores tendrán al maíz como vía de escape. Pero no olvidemos que la Argentina ha levantado el complejo agroindustrial más importante del mundo, y que necesita mercadería para abastecerlo. Está bárbaro crecer en cereales, pero es duro ceder el liderazgo mundial en los derivados del complejo soja. La Argentina es el número uno en harina, aceite y biodiesel. Y le queda mucho hilo en el carretel. No es bueno que quede instalado ese 14% sin un programa de reducción en el futuro.


Fuente: Clarín